Buenos Aires. Condenaron a dos policías por matar a un hombre mientras realizaban una persecución

Un tribunal consideró que la muerte de la víctima fue consecuencia de un exceso en el cumplimiento de su deber.

15 de julio de 2026 a las 07:53 a. m.
Condenaron a dos policías por matar a un hombre mientras realizaban una persecución
Policías y delincuentes. (Matías Pellón / Fiscales.gob.ar)

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 25 de Buenos Aires condenó a dos policías a cuatro años de prisión por haberle disparado a un transeúnte en el marco de una persecución que realizaban en el barrio porteño de Villa Urquiza en 2018.

Los efectivos de la Policía de la Ciudad Diego Seijas y Daniel López fueron considerados responsables del delito de homicidio simple cometido en exceso del cumplimiento de su deber y se les fijó una inhabilitación de ocho años para ejercer cargos públicos, informó el Ministerio Público Fiscal.

En el debate, intervino la fiscal María Luisa Piqué, interinamente a cargo de la Fiscalía N° 18 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional, que había pedido una pena de cinco y cuatro años, respectivamente, para Seijas y López, al considerarlos responsables del delito de homicidio imprudente. “Estaban en servicio pero ello no los avalaba a disparar 11 veces en una zona poblada un domingo sin antes cerciorarse”, había planteado en su alegato.

En la sentencia, los jueces Marcelo Bartomeu Romero, Hugo Navarro y Domingo Altieri condenaron por robo a cuatro años de prisión a Raúl Zarauza Vila, uno de los hombres que era perseguido por los efectivos policiales.

El caso en Buenos Aires

El 14 de enero de 2018 por la noche, los dos policías se encontraban en el destacamento ubicado en la intersección de las avenidas De los Constituyentes y General Paz.

En ese momento, le ordenaron al conductor de un Citroën C4 Lounge que se detuviera. Sin embargo, el vehículo esquivó el puesto de control, se subió a la vereda contraria y giró a la izquierda para darse a la fuga, momento en el cual se le reventó un neumático. Allí dentro iban Zarauza Vila, Ezequiel Brítez, David Emmanuel Asselborn y otra persona que no pudo ser identificada.

Ante esta situación y al corroborar que el auto tenía una orden de secuestro debido a que había sido denunciado como robado, los integrantes de la Policía iniciaron una persecución.

En ese momento, Mauro Díaz (36) circulaba con su vehículo Fiat Uno Way cuando advirtió lo que estaba sucediendo y se detuvo para ceder el paso. En ese momento, los cuatro hombres que eran perseguidos se bajaron de su auto y obligaron a Díaz a que descendiera del suyo para poder seguir con la huida, ante los daños que habían sufrido.

En ese contexto, los agentes Seijas y López bajaron del móvil policial y dispararon de manera coordinada 11 veces: el primero de los policías realizó nueve disparos y su compañero hizo los otros dos. Todos fueron en dirección hacia donde estaba la víctima y los hombres perseguidos que, si bien exhibieron armas de fuego y apuntaron, no realizaron ningún disparo.

Uno de los proyectiles impactó en el pecho de Díaz, que falleció en el lugar. Ante esto, los hombres escaparon con el auto de la víctima y con el C4, que fue abandonado debajo del cruce de la autopista Panamericana y General Paz.

Asselborn -quien también había sido herido por los disparos de los policías- fue dejado en el Hospital Central de San Isidro, donde murió horas después. Britez también falleció antes de que la causa llegara a juicio. El vehículo de la víctima fue hallado incendiado horas después en la localidad de Billinghurst.

“Los policías admitieron haber disparado y pretendieron justificar ese accionar en el tipo permisivo de la legítima defensa propia. Las pruebas antes ponderadas corroboran sus afirmaciones referidas a que dispararon sus armas, en once oportunidades, en las circunstancias de tiempo y lugar ya indicadas. Además demuestran que impactaron a Díaz, cuya presencia no advirtieron, como así también, que le provocaron la muerte”, resumió el tribunal.

El rol de los policías

Para los jueces, los policías crearon, al momento de disparar, “un peligro prohibido para la integridad física de Díaz que se materializó en el resultado ya que el nombrado falleció”

Consideraron que los oficiales sabían desde antes de comenzar con los disparos el riesgo y las consecuencias que podría generar la situación. “Es así pues sabían que disparar en ese contexto espacial y temporal importaba la realización de una acción riesgosa para la integridad física de todas las personas que pudieran encontrarse en las inmediaciones, incluido Díaz. En ese sentido debe señalarse que sabían que no era improbable que los disparos alcanzaran a cualquiera de los individuos ubicados en su línea de fuego”, recalcaron.

“Sabían que con la acción riesgosa que ejecutaban —disparos de sus armas reglamentarias—, creaban un peligro jurídico desaprobado que afectaba de manera concreta al objeto protegido, esto es, a la vida de las personas que se hallaban entonces en esas calles de nuestra ciudad”, explicaron, en relación no solo a la víctima sino a las personas que se encontraban allí en ese momento, entre las que se encontraba un matrimonio con un hijo pequeño.

“La realización, para impedir la huida y con fines de detención, de los 11 disparos, en plena vía pública, en presencia de terceros ajenos al conflicto importó, sin margen de duda, un exceso intensivo en el cumplimiento del deber”, sostuvo.