Buenos Aires. Caso Pérez Algaba: comenzó el juicio por el empresario descuartizado y piden perpetua para los acusados
Un jurado popular decidirá la culpabilidad de los tres principales sospechosos por el asesinato de Fernando Pérez Algaba, ocurrido en julio de 2023.
Este lunes se puso en marcha en los Tribunales de Lomas de Zamora el juicio oral por el crimen de Fernando Pérez Algaba, el empresario de 41 años apodado "Lechuga". El debate se centra en el hallazgo de sus restos descuartizados dentro de una valija en un arroyo de Ingeniero Budge hace tres años.
Los acusados que enfrentan el veredicto de un jurado popular son Maximiliano Pilepich (47), Nahuel Vargas (46) y Matías Gil (31). Sobre ellos pesa la imputación de homicidio triplemente agravado por alevosía, codicia y el concurso premeditado de personas, delito que prevé la pena de prisión perpetua.
La selección del jurado y el inicio del debate
Durante la primera jornada se llevó a cabo la audiencia de selección de jurados, donde se constituyó un cuerpo de 12 titulares y seis suplentes. Este grupo tendrá la responsabilidad de decidir el futuro de los imputados tras nueve días de audiencias programadas hasta el 8 de julio.

El juez Juan Manuel Rial preside el debate y será quien finalmente fije las penas en caso de que se determine la culpabilidad de los sospechosos. En tanto, otros cinco imputados por el mismo caso serán juzgados posteriormente por un tribunal técnico en un proceso diferente.
Rodolfo Pérez Algaba, hermano de la víctima y primer testigo del juicio, manifestó su expectativa de obtener justicia tras años de espera. La víctima era un trader y vendedor de autos conocido en el ambiente de los negocios que había intentado posicionarse en el mundo de las criptomonedas.
Un crimen motivado por la codicia y deudas
Según la instrucción de la fiscalía, el móvil del asesinato fue económico y está vinculado a una deuda de 20 mil dólares que Pilepich mantenía con la víctima. Pérez Algaba había viajado a Buenos Aires exclusivamente para cobrar ese monto por la venta de terrenos en un barrio privado.

La acusación sostiene que el empresario recibió dos disparos por la espalda mientras se encontraba en una oficina del predio inmobiliario "Renacer", en General Rodríguez. Las pericias determinaron que los proyectiles provocaron hemorragias agudas en pulmones e hígado que derivaron en su fallecimiento.
Tras el asesinato, los autores habrían coordinado un plan para descuartizar el cuerpo y ocultar las pruebas en bolsas de consorcio y una valija roja. Los restos fueron arrojados al Arroyo del Rey, donde fueron encontrados días después por unos niños que jugaban en la zona.
Las pruebas técnicas que complican a los sospechosos
El análisis de las antenas de telefonía celular resultó clave para la investigación al registrar una coincidencia de ubicación entre los teléfonos de la víctima y de los acusados la noche del crimen. También se detectó el uso de un celular oficial facilitado por un policía para coordinar movimientos sin ser detectados.
Durante la instrucción, Vargas y Pilepich mantuvieron estrategias contrapuestas y se acusaron mutuamente de haber apretado el gatillo. No obstante, la fiscalía mantiene la imputación contra los tres por el mismo delito debido a la premeditación del plan criminal.
La Justicia considera que con el homicidio los imputados buscaron eludir el pago de las deudas y la entrega de 17 lotes de un emprendimiento inmobiliario. El juicio continuará durante las próximas dos semanas hasta que el jurado popular emita su veredicto final sobre la responsabilidad de los acusados.




