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Buscan a los proveedores de la “cocina”

En Ampliación 1° de Mayo se secuestraron siete kilos de cocaína, 200 litros de precursores químicos y 170 kilos de sustancias de corte.

26 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Buscan a los proveedores de la “cocina”
Pieza. La mayor parte de lo secuestrado estaba en una derruida habitación, en el patio de la casa (Antonio Carrizo/La Voz).

El hallazgo de una importante “cocina” de clorhidrato de cocaína que funcionaba en una empobrecida vivienda de barrio Ampliación 1° de Mayo, al sudeste de la ciudad de Córdoba, generó una serie de preguntas que ahora la Justicia federal intentará responder.

La Policía de Córdoba presentó el operativo como fruto de una casualidad. Ayer temprano, un grupo de efectivos de las Brigadas Civiles llegó hasta un quiosco que funcionaba en un domicilio de Manzana 8 Casa 26 de ese barrio con una orden de allanamiento.

Estaban detrás de un arma de fuego que alguien había denunciado, días atrás, en medio de una pelea de vecinos.

La joven que atendía el quiosco les franqueó el paso y, una vez en la vivienda, los policías fueron hacia una pieza a medio construir que estaba al fondo del terreno, donde encontraron una importante cantidad de precursores químicos, material de “corte” y poco menos de siete kilos de clorhidrato de cocaína de muy buena pureza.

El hallazgo de produjo alrededor de las 10 de ayer y al filo del mediodía, cuando ya se había realizado un primer balance de lo secuestrado, algunos se apresuraron en presentarlo como un operativo "récord", aunque lejos estaba de serlo.No obstante, se trató de un secuestro de envergadura cuya cantidad no es usual para los investigadores cordobeses. De acuerdo a la información oficial, se encontraron 200 litros de solvente, cinco litros de ácido clorhídrico, 12 litros de ácido sulfúrico, 6,5 kilos de cocaína ya elaborada, 170 kilos de sustancias de corte (lactosa, cafeína, lidocaína), una balanza de precisión, una garrafa, una hornalla, una palangana y dos secarropas. ¿Quiénes estaban detrás de esta "cocina"? ¿De dónde salió el dinero para financiarla? ¿Por qué no había más pasta base? Preguntas por ahora inconclusas, ya que la investigación que se remitió al Juzgado Federal N° 1 recién iba a comenzar con las planillas oficiales del operativo.Para que quede claro: no se llegó hasta allí por tareas de inteligencia, sino que se descubrió por una denuncia por amenazas, lo que supone que la investigación recién ahora va a comenzar. Familia Al momento del allanamiento, en la vivienda estaban Carlos Ángel Valle (49) y sus hijas María Marta Valle (27) y Emilse Amalia Valle (24), que quedaron, en principio, detenidos y vinculados a la causa. Sin embargo, antes de ser trasladados a Tribunales Federales, dialogaron con La Voz del Interior ."Al quiosco (funciona las 24 horas todos los días, según un cartel) lo abrimos hace una semana, el 16", comenzó a decir con tranquilidad el hombre, que aseguró haber sido albañil.Según él, su familia desconocía que en la pieza del fondo, que al parecer alquilaban a una pareja oriunda de Bolivia, cocinaban cocaína.Suena extraño, teniendo en cuenta que en el patio se almacenaban, a simple vista, los tachos azules de 20 litros con los precursores.Además, los vecinos aseguraron que había fuertes olores durante la noche. Carlos dijo que la supuesta pareja quemaba papeles o hacía asados en el patio para disimular esas emanaciones, y que siempre creyó que los tachos eran del trabajo de él. Apuntó que le pagaban tres mil pesos mensuales de alquiler. "Hace dos meses que vivían, sólo venían una vez por semana, ni sé qué hacían", repitió.El domicilio de la familia Valle, así como la pieza del fondo, se veían como bastante precarios para suponer que sólo ellos estén detrás de esta maniobra."Acá se perdió mucha plata", advirtió un investigador que contaba lo secuestrado.En tanto, otro policía apuntaba que el "cocinero" debía ser alguien especializado, ya que tenía precursores químicos muy delicados.Al hallar droga, se dio participación a la Fuerza Policial Antinarcotráfico. Sin rastros Llamó la atención que ningún bidón ni tacho tuviera etiqueta. Lo que demuestra que alguien con mucho conocimiento estaba detrás de esta maniobra, ya que se había preocupado por no dejar rastros de las droguerías legales involucradas en el desvío de estas sustancias. En concreto, se cree que a los siete kilos de cocaína de alta pureza los iban a "estirar" con ácidos y las sustancias de corte para elaborar una droga de baja calidad. A lo sumo, de esos siete kilos se iban a obtener 100.Pero la cantidad encontrada de solventes y otros materiales hace presumir que los traficantes esperaban más pasta base. "Tenían elementos para cocinar 25 kilos de pasta base, al menos", dijo otro informante.Con cada kilo de pasta base es posible generar siete kilos de cocaína de buena pureza. Los secarropas eran utilizados para terminar la producción de la cocaína ya "estirada". Además de la precaria pieza del fondo, dividida en dos departamentos en los que sólo había una cama, también se allanó el domicilio de la familia Valle, donde no se encontró droga ni el arma que se buscaba. "Acá no hay armas, esa denuncia por amenazas no fue por nosotros, se equivocaron de quiosco", cerró el dueño de casa antes de ser llevado como detenido. En el medio de los interrogantes abiertos, también flotaba otra duda: ¿la búsqueda del arma habrá sido sólo una excusa?

Punto clave

Estudio nacional. En 2011, la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) publicó el libro Centros de procesamiento ilícito de estupefacientes en Argentina. Un análisis de los casos judicializados, en el que se indagó de manera exploratoria cómo son las "cocinas" locales en las que se producen y fabrican drogas ilícitas. Entre sus conclusiones, surgió que Córdoba era la segunda provincia del país con más establecimientos clandestinos de producción y adulteración de estupefacientes.

Descontrol. En teoría, el recorrido de cualquier precursor químico, como un litro de acetona, debe quedar registrado desde su obtención hasta que es industrializado, por ejemplo, en un esmalte de uñas. En una base de datos nacional debe constar la empresa que la industrializó, el transportista que la llevó, el laboratorio que la adquirió y demás compras y ventas que incluye este circuito. Por eso, el hallazgo de estas precarias "cocinas" de cocaína en la ciudad de Córdoba, en las que se encuentra una cantidad importante de precursores químicos, lleva a la pregunta obvia: ¿qué control falló?

Caso reciente. El 3 de diciembre último, una persecución policial de un joven motociclista que llevaba una escopeta terminó con el hallazgo de una "cocina" de cocaína en una precaria vivienda ubicada en una zona rural de barrio San Javier, pegado al barrio Ciudad Evita, al sudeste de la capital provincial. Los policías ingresaron en la casa y encontraron 500 kilos de lactosa, 15 botellas de éter enterradas en el patio, más de 200 litros de acetona en los tachos azules y 10 kilos de cocaína ya elaborada. Esta cantidad es mayor a la hallada en el operativo de ayer.