Caso Agostina Vega. El bar Wachitas y el misterio de "la Gringa Ludmila": cómo y por qué apareció este nombre en la investigación
Un nuevo testimonio conocido este miércoles vincula a la mujer con la gestión de la presunta red, el manejo de contratos a nombre de terceros y la organización de eventos privados.
De acuerdo con lo publicado por La Voz, el último contrato de alquiler de Wachitas, la propiedad de calle Ituzaingó 521, en barrio Nueva Córdoba, donde funcionaba el local, devela en el listado de garantes de la joven inquilina, Nicole Waiss (22 años), a todo un linaje de vínculos familiares que se turnó en solicitar las habilitaciones municipales en la última década. Este medio accedió al contrato y a otros documentos que figuran en los expedientes de habilitación del bar por una filtración de una fuente que pidió que no se revele su identidad.
Los bloques opositores en el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba citaron al director de Control y de Fiscalización municipal, Ezequiel Hormaeche Actis, para que responda y dé detalles de muchos aspectos vinculados a las irregularidades de Wachitas, algunos de los cuales se contestan en esta nota. Otros, no; y mantienen la relevancia de esa citación a dar explicaciones.
"La Gringa Ludmila", según una mujer que trabajaba en el lugar
Este miércoles se conoció un impactante testimonio por parte de una presunta mujer que trabajaba en el bar Wachitas, quien mencionó el nombre de una mujer hasta el momento desconocida: "la Gringa Ludmila".
Según contó "Carla" a El Show del Lagarto, quien según sus dichos fue contratada como trabajadora sexual en el lugar, "la Gringa Ludmila" habría desempeñado un rol de "directora o manager" dentro de la estructura, manteniendo un vínculo estrecho y familiar con el principal implicado.
Carla afirmó que, tras el estallido del escándalo y los procedimientos relacionados con otras integrantes del grupo, como Agostina, a Ludmila "se la tragó la tierra" y no volvió a ser vista en sus lugares habituales.
El vínculo familiar y la casa de la calle Campillo
La relación entre Ludmila y Barrelier excede lo meramente organizativo. De acuerdo con las declaraciones de "Carla", ella es madre de una hija de Barrelier, lo que la sitúa en el círculo íntimo del sospechoso. Esta conexión familiar habría facilitado su presencia constante en los domicilios vinculados a la causa.
Uno de los puntos geográficos clave es la vivienda ubicada en la calle Campillo, donde todo indica que fue asesinada Agostina Vega. Según dijo "Carla", Ludmila residía en ese lugar y era allí donde se la veía frecuentar junto con Soledad Andreani. Ambas habrían actuado como "compinches" en la administración de las actividades que allí se desarrollaban.
"Ella sí frecuentaba el lugar con Soledad; eran como compinches. Después me enteré de que era la mujer de este tipo, con la cual tienen una hija", señaló la mujer.



