
Río Cuarto: La causa por las apuestas en Atenas fue elevada a juicio
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Redacción La Voz
En el mundo del ciberdelito existe una máxima: la navegación siempre deja huella. Los exdirigentes del Club Sportivo y Biblioteca Atenas, de Río Cuarto, habrían subestimado el rastro digital de su presunta maniobra con apuestas ilegales en el fútbol. Eso los llevaría a juicio oral en breve.
El fiscal Franco Pilnik elevó a juicio la causa contra 12 personas por presunta estafa. Entre ellos, el expresidente de Atenas, Luis Federico Felippa; el exvicepresidente, Mariano Lima; el exsecretario general, Sergio Bustos: el extesorero, Franco Panzolatto y el barra Claudio Rafael Ochoa.
Para el fiscal, llevaron a cabo una maniobra defraudatoria en perjuicio de la plataforma de apuestas en línea “Jugadón”. Apostaron a que el 29 de septiembre de 2024 su club perdería 3 a 0 un partido oficial del torneo Federal A, con la certeza de que ese resultado no estaba sujeto al azar sino previamente definido.
Ganaron más de cinco millones de pesos. Pero una ráfaga de apuestas disparó la alarma del sistema de seguridad y les bloquearon las cuentas.
Lo que el fiscal sospecha es que los propios dirigentes dispusieron que jugadores y cuerpo técnico aseguraran la derrota para obtener un rédito económico ilegítimo. Aquel partido fue contra Club Atlético Juventud Unida Universitario de San Luis, que ganó 3 a 0.
Pilnik considera que la dirigencia contó con la participación indispensable del director técnico Juan Bazid y de algunos futbolistas como Uros Milenkovic y Uriá de Olivera Marques (ambos de nacionalidad serbia, con orden de captura). El último hizo un gol en contra.
En la investigación se menciona que Felippa apostó 420 mil pesos; Bustos, 500 mil; Panzolatto, 208 mil; Ochoa, 516 mil y Abril Peralta, más de medio millón con el aporte de amigos del hijo de Bustos, entre los que se cuenta el funcionario provincial Nicolás Gauna (vocal de la Agencia Córdoba Deportes).

La resolución de la Fiscalía devela que la sospecha no nació de una denuncia convencional ni de un "arrepentido" dentro del plantel, sino de un reporte de anomalías generado por el software de seguridad de la firma Slots Machine S.A. (operadora de la plataforma).
El sistema de monitoreo preventivo detectó lo que técnicamente definió como “un patrón de comportamiento atípico consistente en una ráfaga de apuestas de montos elevados a un resultado de baja probabilidad estadística (0-3)”.
No era habitual que hubiera tantas apuestas por altos montos en un partido de tercera división.
Este hallazgo no fue una coincidencia estadística. El algoritmo de la plataforma de apuestas legales está diseñado para identificar, en tiempo real, flujos de dinero que rompen la lógica del azar. Con esa información, la Lotería de Córdoba hizo la denuncia.
El requerimiento fiscal deja sentado que los imputados, en su condición de directivos de la entidad deportiva participante, poseían una prohibición expresa de participar en juegos de azar que involucren a su propia institución.
Según citó, la ley provincial de juegos de azar 10.793, en su artículo 15, dispone que se encuentran inhabilitados para ser apostadores: "Los deportistas, entrenadores, directivos y otros participantes directos en el evento sobre el cual se realice la apuesta”.
Otro punto de impacto para la acusación es el origen físico de las conexiones de Internet. La sección Cibercrimen de la Dirección de Investigación Operativa (DIO) ejecutó una pericia sobre las direcciones IP de los usuarios que participaron de la ráfaga de apuestas.

“El informe técnico confirmó que los usuarios registrados a nombre de Felippa [Luis Federico], su hijo Fermín y el imputado Ochoa operaron desde la misma dirección IP, vinculada técnicamente al domicilio particular del entonces presidente del club en Río Cuarto”, dice la resolución.
El fiscal infiere el “arreglo” del resultado deportivo por numerosos chats del grupo de WhatsApp de los dirigentes bautizado “Los B… de siempre”. Allí también se menciona que el motor de la jugada habría sido conseguir fondos para pagar una deuda institucional de 14 mil dólares.
El acreedor es identificado en los chats como “Gustavo”. Según la requisitoria, sería alguien que opera como “un nexo o contacto con el Consejo Federal de la AFA”, y que ejerce presión constante para el cobro.
Un directivo escribió textualmente en el chat: “Tenemos que juntar las 14 lucas verdes para el lunes que viene sin falta, porque este se va a calentar”.
La respuesta vincula la deuda directamente con el evento deportivo: “Sí o sí hay que cubrir los 14, no queda otra, fijate qué podemos armar con el partido de San Luis”.
La investigación también devela la presión ejercida sobre el cuerpo técnico para asegurar que el marcador en cancha coincidiera con lo apostado.
Ante la aparente resistencia del director técnico, Juan Ismael Bazid, el entonces presidente Felippa fue tajante en el grupo de WhatsApp. “Bazid se pensó que esto era un cuento de hadas para el Jejejejeje. Bienvenido a la pesadilla jajajajaj”, se escribió ahí.
Asimismo, un audio recuperado de los secuestros tecnológicos sugiere que la manipulación de resultados no habría sido un hecho aislado: “Nosotros venimos trabajando así hace tres años, decile... a veces hay que hacer cosas que no nos gustan”.

El futuro procesal de los dirigentes de Atenas se dirime en una pulseada jurídica en la ciudad de Córdoba. La defensa de los imputados, encabezada por Claudio Orosz, sostiene que no hay pruebas de un resultado arreglado ni de ningún perjuicio o estafa. Y busca voltear la elevación a juicio.
En tanto, el ministerio público fiscal considera que el delito “se configuró al ejecutarse el ardid para engañar a la plataforma”.
La resolución del juzgado de Control determinará si el caso Atenas llega a juicio en el corto plazo. Sería el primer juicio por una acusación de un delito de este tipo en Córdoba.