Femicidio en Córdoba. Amenazas, colaboraciones y complicidades: las claves del crimen de Agostina Vega que complican a Fassetta
Los audios que tiene en su poder la fiscalía no serían las únicas pruebas contra el nuevo imputado. Hay acusaciones sobre presuntas maniobras para frenar denuncias. El acusado niega toda responsabilidad. No se descartan nuevos procedimientos en las próximas horas.
El brutal crimen contra Agostina Madeleine Vega (14) ya tiene dos detenidos desde este jueves, cuando el fiscal de la causa, Raúl Garzón, ordenó el arresto de Osvaldo Fassetta y lo imputó por el presunto delito de encubrimiento agravado en contexto de violencia de género.
Para la Justicia, el amigo de Claudio Barrelier, el hombre de 34 años acusado de abuso sexual seguido de femicidio, al menos no pudo desconocer los macabros hechos ocurridos en la madrugada del domingo 24 de mayo, que se investigan en la vivienda de Juan del Campillo al 800, en barrio Cofico.
Según creen los investigadores, Fassetta habría tenido un papel mucho más relevante que el de un simple inquilino que compartía la llamada “casa del horror” con el principal acusado.
La hipótesis que gana fuerza en el expediente apunta a una posible participación en la cadena de encubrimientos que se habría puesto en marcha mientras la familia de Agostina la buscaba desesperadamente y cuando, según sostienen los investigadores, la adolescente ya había sido asesinada.
Por su parte, el abogado defensor, Eduardo Medina Allende, negó en diálogo con La Voz en Vivo cualquier tipo de responsabilidad de Fassetta con el crimen de Agostina. Además, aseguró que el acusado prestó colaboración desde el primer momento.

En tanto, la pesquisa avanza y no se descarta que en las próximas horas pueda haber nuevos procedimientos.
Las claves que complican a Fassetta
La situación procesal de Fassetta se agravó a partir de una serie de elementos que fueron acumulándose en la causa durante los últimos días.

Sin embargo, el abogado querellante por parte de los abuelos de la víctima, Carlos Nayi, aseguró que el amigo de Barrelier estaba entre los principales sospechosos que tenía Melissa Heredia, madre de Agostina.
La mujer —explicó Nayi— había señalado ante los investigadores que durante los días en que buscaba desesperadamente a su hija recibió llamadas y mensajes que le aseguraban que la adolescente seguía con vida.
Según consta en la causa, cuando Agostina ya habría sido asesinada, alguien se comunicaba con la madre para transmitirle tranquilidad.
“Quedate tranquila, la tenemos dormidita”, fue una de las frases que recibió.
La sospecha es que detrás de esas comunicaciones podría haber estado Fassetta. De hecho, la propia Melisa habría advertido que pudo reconocer la voz del ahora imputado en al menos dos de los audios que recibió.

Fuentes cercanas a la investigación indicaron que la madre presentó ante la Fiscalía estos audios y otros elementos probatorios.
Para Nayi, el fiscal cuenta con abundante prueba que le permitió asociar a Fassetta con la persona que estaba detrás de esos mensajes.
Los pesquisas sostienen además que los teléfonos de Agostina registraban movimientos extraños.
“Los aparatos se encendían y apagaban mientras la familia intentaba localizar a la adolescente. Cada vez que Melisa pedía hablar con su hija, recibía respuestas evasivas o explicaciones que buscaban desalentar la búsqueda inmediata”, relataron fuentes con acceso a la causa.
La querella sostiene que existió una maniobra coordinada para instalar la idea de que la adolescente estaba viva cuando ya no lo estaba.
“Por eso todavía teníamos esperanza de hallarla con vida. Quienes colaboraron con Barrelier tuvieron el descaro de jugar con las emociones de una familia cuando Agostina ya había sido brutalmente asesinada por un depredador”, cuestionó Nayi y aseguró que Fassetta no habría sido el único implicado.

Para la acusación, resulta difícil sostener que alguien que residía en la vivienda pudiera desconocer lo que ocurría en el interior de la casa durante aquellas horas decisivas. "No podía de ninguna manera desconocer", sostienen desde el entorno de la querella.
La búsqueda desesperada y los llamados anónimos
Uno de los capítulos más oscuros del caso se relaciona con las comunicaciones que recibió la familia durante los días de búsqueda.
De acuerdo con los testimonios incorporados al expediente, la madre de Agostina recibió reiterados mensajes de una persona que intentaba convencerla de que la adolescente estaba bien.
Algunas de esas llamadas se realizaban desde números desconocidos. En otras ocasiones, la voz aparecía distorsionada. Sin embargo, Melisa aseguró haber logrado identificar quién estaba detrás de las comunicaciones y transmitió esa sospecha a la fiscalía.
Lo hizo, según Nayi, en una etapa temprana de la investigación.
La familia sostiene que esas llamadas formaban parte de una coartada diseñada para ganar tiempo mientras se ocultaban pruebas y se desviaba la investigación.
“Hay que determinar si la participación de Fassetta se reduce sólo a la colaboración con Barrelier. Porque en las horas más crueles estuvo dentro de la vivienda, incluso antes del día lunes, que fue cuando se habrían descartado los restos de Agostina”, plantearon desde el entorno de la víctima.
En este mismo sentido, según fuentes vinculadas a la causa, Fassetta habría tomado contacto en reiteradas ocasiones con Melisa y habría intentado desalentar determinadas líneas de búsqueda o minimizar algunas sospechas que luego terminarían adquiriendo relevancia.
La defensa de Fassetta tras el crimen de Agostina Vega
Según el abogado Eduardo Medina Allende, su cliente no tuvo participación en el desvío de la investigación y se puso a disposición de la Justicia desde el primer momento.
En declaraciones realizadas a La Voz En Vivo, el letrado sostuvo que Fassetta entregó voluntariamente su teléfono celular y las claves de acceso a los investigadores.
Medina Allende aclaró que la relación entre Fassetta y Barrelier data de hace aproximadamente 10 meses y se originó por la afinidad de ambos como hinchas del club Instituto de Córdoba.
A raíz de problemas de convivencia en su propio hogar, Fassetta se mudó hace 25 días a una habitación en la casa de Barrelier, en barrio Cofico.
El abogado remarcó que su cliente no pagaba un alquiler, sino que permanecía en el domicilio "de favor" mientras reacomodaba su situación personal. Barrelier le había presentado a Melisa Heredia en el marco de un partido de fútbol donde habrían asistido la víctima junto a su madre y ambos imputados.
Luego los cuatro habrían compartido un cumpleaños el sábado 23 de mayo y luego Fassetta, según sostiene Medina Allende, se habría ido a trabajar a un quiosco. Allí habría permanecido hasta la mañana.
“Es imposible que Fassetta haya estado implicado porque no estuvo presente en el lugar”, remarcó el letrado.
La querella espera más detenciones
La detención de Fassetta fue recibida con alivio por parte de los familiares de Agostina, aunque lejos está de cerrar el caso.
Carlos Nayi, representante legal de los abuelos de la adolescente, viene reclamando desde hace días que se avance sobre toda la cadena de encubrimientos y complicidades que podrían haber rodeado el crimen.
Por su parte, el papá de la adolescente, Gustavo Vega, también querellante en la causa, solicitó formalmente, mediante su abogada Fernanda Alaniz, que se investigue a una mujer que prestó un Ford Ka al principal imputado. Barrelier habría trasladado en ese vehículo el cuerpo de Agostina.
Ambos querellantes sostienen que aún existen numerosas medidas de prueba pendientes y que podrían derivar en nuevas imputaciones.
"Queremos que caigan todos los involucrados", repiten desde el entorno familiar.
Fuentes del caso advirtieron en las últimas horas que hay expectativa por posibles nuevos procedimientos. “La lupa está puesta especialmente en las personas que compartieron actividades con Barrelier durante la jornada previa a la desaparición de Agostina”, dicen.
Los investigadores buscan determinar quiénes tuvieron contacto con él durante esas horas y qué información manejaban posteriormente.
Por su parte, Claudio Barrelier permanece detenido bajo custodia en el hospital del penal de Bouwer. Aún no fue indagado nuevamente, tras el cambio de carátula en la causa, que cambió la imputación de privación ilegítima de la libertad por femicidio.

