Tragedia en Oliva. Tenía 4 años, murió ahogada en una pileta y sus papás piden explicaciones y justicia
Maite había asistido a una pileta de una escuela de verano a fines de 2025. Sufrió un accidente en el natatorio y falleció. Los progenitores de la pequeña reclaman que no se sabe qué sucedió y que la fiscalía no les da respuestas.
Los papás de Maite, una nena de 4 años que murió ahogada tras asistir a una escuela de verano en la ciudad de Oliva, en el departamento Tercero Arriba, imploran una respuesta sobre lo que ocurrió el pasado 18 de diciembre de 2025.
A más de cinco meses del hecho, aseguran que no saben qué otra puerta golpear porque, según manifiestan, en la fiscalía no les dan respuestas y todavía desconocen cómo se produjo la tragedia.
La pequeña sufrió un episodio de ahogamiento mientras participaba de actividades en la pileta del Club Vélez Sársfield de Oliva.
Ese mediodía, cuando su papá fue a buscarla, vio salir una ambulancia del predio y minutos después descubrió que la víctima era su hija.
Nadie le había avisado lo que había sucedido puertas adentro del club, afirma el padre.

Maite permaneció internada nueve días en terapia intensiva en una clínica de Villa María hasta que falleció el 27 de diciembre. El certificado de defunción indicó “muerte cerebral por asfixia por sumersión”.
La investigación quedó en manos de la fiscal de Oliva, Mónica Biandrate. La familia sostiene que nunca pudo acceder al expediente judicial ni conocer qué medidas se tomaron desde entonces.
En ese contexto, los abogados que representan a los padres, Manuela Ferreyra y Julio Loza, interpusieron el pasado jueves un recurso de apelación debido a que siguen sin poder tener acceso a la causa.
Por el caso aún no hay imputados.
Este medio intentó dialogar con la fiscal de la causa, aunque no obtuvo respuestas de su parte.
Tampoco hay precisiones por parte del club.
La muerte de Maite
El recuerdo de aquella mañana todavía persigue a Valentina y Hernán, los padres de Maite. Según relataron en diálogo con La Voz, la nena había comenzado hacía apenas una semana la temporada de verano en el club.
Ya había asistido el año anterior y confiaban plenamente en dejarla allí.
El 18 de diciembre, cerca del mediodía, Hernán llegó al club para retirarla. Pero algo llamó su atención de inmediato: una ambulancia abandonaba el predio a toda velocidad.
“Un papá me dijo: ‘Hernán, andá a preguntar porque creo que es tu nena’”, recordó.
Desesperado, ingresó hasta los vestuarios para buscar a Maite. Una compañerita le dijo que se la habían llevado en la ambulancia.
“En todo ese recorrido no había nadie adulto del club para decirme qué había pasado. Nadie me explicó nada”, lamentó.
Solo, se dirigió al hospital de Oliva.
Allí supo que la pequeña había sufrido un paro cardiorrespiratorio por ahogamiento y que debían derivarla de urgencia a Villa María debido a la gravedad de su cuadro.
“Desde el primer parte médico nos dijeron que a nuestra hija la salvaba un milagro”, contó Valentina.
Durante nueve días permanecieron junto a ella en terapia intensiva esperando una recuperación que nunca llegó.
El 27 de diciembre, Maite murió.
Los padres todavía intentan reconstruir qué ocurrió en la pileta. Dicen que nunca recibieron una explicación oficial y que todo lo que saben surgió por comentarios de otros niños y sus familias.
“Nosotros entendemos que estaban todos en la pileta juntos y que algo pasó. Pero nadie nos dice qué pasó”, expresó la madre.
La escuela de verano y el reproche familiar
La familia cuestiona duramente el accionar de la escuela de verano que funcionaba, por aquel entonces, en el Club Vélez Sársfield. Aseguran que desde el primer momento hubo silencio y falta de contención.
Según relataron, el único contacto que tuvieron con el club fue un mensaje enviado esa misma noche por profesores de la institución lamentando lo sucedido y deseando la recuperación de la niña.
“Nadie vino a hablar con nosotros. Nadie nos explicó nada. Nadie se acercó después”, señalaron.
También rechazaron la primera versión que circuló desde el entorno del club, donde se habló de una supuesta “descompensación” previa de la menor.
“Maite era una nena sana. No se descompensó. Ella se ahogó”, sostuvo Valentina.
La pareja insiste en que su hija no sabía nadar y que, por su edad, debía estar bajo supervisión permanente de adultos capacitados.
“Nosotros dejamos a nuestra hija con tres o cuatro profesores. Ellos tenían que responder por su seguridad”, afirmaron.
Los padres remarcan además que la pileta siguió funcionando con normalidad luego del episodio y que los profesores continúan trabajando porque hasta ahora nadie fue imputado.
“La escuelita de verano dejó de funcionar, pero la pileta siguió abierta y ellos siguieron dando clases como si nada hubiera pasado”, cuestionaron.
Una investigación sin respuestas
Aunque sobran los señalamientos a los responsables de la escuela de verano, el mayor reclamo de la familia apunta hoy a la investigación judicial.
Durante estos meses se constituyeron como querellantes, pero denuncian que la causa permanece prácticamente cerrada para ellos.
“Queremos saber qué pasó con nuestra hija. No tenemos acceso a las pruebas ni sabemos qué se está investigando”, explicaron.
Uno de los puntos que más inquieta a la familia es que no se haya realizado una autopsia. Según relataron, en ese momento aceptaron la decisión porque estaban concentrados únicamente en la salud de Maite y desconocían las implicancias judiciales.
“La fiscal dijo que la causa de muerte era evidente y no se hizo autopsia”, señalaron. Esta versión no pudo ser corroborada con la funcionaria judicial, dado que no accedió a hablar con la prensa tras ser consultada por el caso.
Con el paso de los meses comenzaron a cuestionar esa medida, sobre todo después de escuchar la hipótesis de una supuesta descompensación previa mencionada desde el club.
Además, indicaron que sus abogados solicitaron distintas medidas de prueba vinculadas al funcionamiento de la escuela de verano, los registros de llamadas de ese día y las responsabilidades de quienes estaban a cargo de los niños.
Pedido de justicia
A cinco meses de la tragedia, Valentina y Hernán aseguran que viven atrapados entre el dolor y la impotencia. Dicen que lo único que buscan es saber la verdad sobre la muerte de su hija y que se determinen responsabilidades.
“No queremos venganza. Queremos justicia y saber qué pasó ese día”, expresaron.
El pedido de la familia es concreto: acceder al expediente, conocer las pruebas reunidas y que la investigación avance con rapidez.
“Los responsables directos estaban determinados desde el primer día. Nuestra hija estaba bajo el cuidado de adultos”, insistieron.
Mientras esperan respuestas de la Justicia, la habitación de Maite permanece intacta y el recuerdo de aquella mañana sigue presente en cada rincón de la casa familiar.
“Así como fue Maite, podría haber sido cualquier niño”, concluyeron sus padres.

