Mascotas. La razón por la que los perros pueden comer más variedad de alimentos que los gatos
Perros y gatos mantienen diferencias biológicas que influyen directamente en su alimentación. La genética explica por qué los caninos suelen aceptar una dieta mucho más variada que los felinos.
Quienes conviven con mascotas suelen notar una diferencia evidente a la hora de la comida: mientras los perros parecen dispuestos a probar casi cualquier alimento, los gatos suelen mostrarse mucho más selectivos. Lejos de tratarse de un simple capricho, esta conducta tiene una explicación científica relacionada con la evolución y la genética de cada especie.
Investigaciones recientes sobre el ADN de perros y gatos revelaron que ambos desarrollaron sistemas de percepción del gusto muy diferentes a lo largo de miles de años. Estas adaptaciones están estrechamente vinculadas con el tipo de alimentación que cada especie tuvo en la naturaleza.
Así es la alimentación de perros y gatos
Los perros evolucionaron como comedores oportunistas. A lo largo de su historia aprendieron a aprovechar distintas fuentes de alimento, incluyendo carnes, vegetales y carbohidratos. Esta flexibilidad alimentaria favoreció la conservación de receptores gustativos capaces de detectar una amplia variedad de sabores.
Los gatos, en cambio, pertenecen a una familia de carnívoros estrictos. Su organismo se especializó en obtener nutrientes principalmente de la carne, lo que provocó cambios genéticos que limitaron su interés por otros tipos de alimentos.

Uno de los descubrimientos más llamativos de los científicos fue que los gatos perdieron la capacidad de percibir los sabores dulces. Esto ocurre debido a una mutación en el gen denominado Tas1r2, encargado de participar en la formación de los receptores que detectan el azúcar en la lengua.
Como consecuencia, los felinos domésticos, al igual que tigres, leopardos y guepardos, no sienten atracción por alimentos dulces ni por productos ricos en carbohidratos. Desde el punto de vista evolutivo, esta característica no representó ninguna desventaja, ya que dichos alimentos nunca formaron parte esencial de su dieta.
Mientras perdieron sensibilidad al dulzor, los gatos desarrollaron una capacidad extraordinaria para detectar el sabor umami, asociado a proteínas y aminoácidos presentes en la carne y el pescado. Estudios demostraron que los felinos muestran una fuerte preferencia por compuestos presentes en alimentos como el atún, ya que activan receptores especializados que guían su búsqueda de nutrientes.
Por su parte, los perros conservan una mayor variedad de receptores del gusto, incluyendo aquellos relacionados con carbohidratos y vegetales. Esta diferencia explica por qué suelen aceptar una alimentación más diversa y adaptarse mejor a distintos tipos de dieta.



