Tradiciones Qué pasa si ponés una brasa dentro del mate y para qué sirve
La técnica se utiliza desde hace años en mates de madera y calabaza para combatir la humedad y los malos olores. Cómo funciona el método y qué cuidados recomiendan tener para evitar daños en el recipiente.
El mate ocupa un lugar central en la rutina cotidiana de millones de argentinos y, para muchos fanáticos, el cuidado del recipiente es tan importante como la elección de la yerba o la temperatura exacta del agua.
En ese universo de costumbres y secretos transmitidos de generación en generación, existe un truco tradicional que todavía utilizan muchos cebadores experimentados: colocar una brasa encendida dentro del mate para eliminar la humedad y recuperar el sabor original.
El truco tradicional que ayuda a prolongar la vida útil del mate
Aunque para algunos puede sonar extraño, se trata de una técnica antigua especialmente aplicada en mates de calabaza o madera. El objetivo principal es combatir la aparición de hongos y malos olores que suelen generarse cuando el recipiente permanece húmedo durante demasiado tiempo.
Uno de los principales problemas aparece cuando la yerba usada queda varias horas dentro del mate o cuando el recipiente no se seca correctamente después de cada uso. En esos casos pueden formarse manchas blancas, sabores ácidos o un gusto diferente al habitual, señales que suelen indicar acumulación de humedad y proliferación de microorganismos.
La brasa funciona como una fuente de calor seco capaz de penetrar en las paredes internas del mate. De esa manera ayuda a evaporar la humedad retenida y a eliminar restos orgánicos o esporas que alteran el aroma y el sabor de la infusión.

El procedimiento requiere algunos cuidados básicos. Primero, el mate debe estar completamente vacío y limpio, sin restos de yerba húmeda. Luego se introduce una pequeña brasa de leña encendida y se mueve suavemente el recipiente para distribuir el calor en toda la superficie interna.
Algunas personas también agregan una pequeña cantidad de azúcar antes de realizar el movimiento circular. Según quienes practican este método, el azúcar genera un humo más intenso que ayuda a aromatizar el mate y suavizar el sabor en las cebadas posteriores.
Una vez terminado el proceso, se retira la brasa, se eliminan las cenizas y se deja enfriar el recipiente antes de volver a utilizarlo. Los especialistas remarcan que esta técnica debe realizarse únicamente en mates fabricados con materiales orgánicos, como madera o calabaza.

En recipientes de vidrio, metal o cerámica el calor extremo puede provocar daños o quebraduras debido al choque térmico. También recomiendan hacerlo en lugares ventilados y lejos de materiales inflamables. Más allá de este truco tradicional, los cebadores coinciden en que el mantenimiento diario sigue siendo fundamental.



