Jardinería. Cómo multiplicar petunias en invierno para tener más flores en primavera
El método permite obtener nuevas plantas de forma sencilla, conservar las características de la planta madre y llegar a la primavera con un jardín más colorido sin realizar grandes gastos.
Aunque las bajas temperaturas suelen reducir la actividad en patios, balcones y jardines, el invierno es una etapa clave para planificar la próxima temporada de floración.
Durante estos meses, muchas especies atraviesan un período de menor crecimiento, una condición que puede aprovecharse para realizar tareas de reproducción y mantenimiento que darán resultados visibles cuando lleguen los días más cálidos.

Entre las plantas más recomendadas para multiplicar en esta época aparecen las petunias (Petunia x hybrida), una de las ornamentales más elegidas por quienes buscan sumar color a espacios exteriores.
Su capacidad para adaptarse tanto a macetas como a canteros, sumada a una floración prolongada que puede extenderse desde la primavera hasta el otoño, la convierten en una opción frecuente para jardines de distintos tamaños.
Cómo llevar a cabo la reproducción por esquejes
Uno de los métodos más utilizados para obtener nuevas plantas es la reproducción por esquejes. A diferencia de la siembra mediante semillas, esta técnica permite conservar las características de la planta original, incluyendo el color, la forma de las flores y su comportamiento de crecimiento.
Por ese motivo, muchos jardineros la consideran una alternativa más confiable cuando se busca replicar ejemplares que ya demostraron un buen desarrollo.
El procedimiento comienza con la selección de un tallo sano de entre ocho y diez centímetros de largo. El corte debe realizarse por debajo de un nudo, que es el punto donde nacen las hojas. Luego se retiran las hojas inferiores y cualquier flor o brote presente para que la energía de la planta se concentre en la formación de raíces.

Una vez preparado, el esqueje se coloca en una maceta con sustrato húmedo y liviano. Aunque algunas personas utilizan hormonas de enraizamiento para acelerar el proceso, no se trata de un requisito indispensable. Lo más importante es mantener condiciones estables de humedad y buena iluminación.
Para favorecer el desarrollo de las raíces, suele recomendarse cubrir la maceta con un plástico perforado que ayude a conservar la humedad ambiente. El recipiente debe permanecer en un lugar luminoso, protegido del frío extremo y del sol directo intenso.
Cuando aparecen los primeros brotes nuevos, es señal de que el enraizamiento fue exitoso. A partir de ese momento comienza una etapa de adaptación gradual al exterior. La exposición progresiva al viento y a los cambios de temperatura permitirá fortalecer las plantas antes de trasladarlas a su ubicación definitiva.



