Deco. Ni mármol ni granito: la nueva tendencia para mesadas que gana terreno en los hogares
El terrazzo vuelve a ganar protagonismo en el diseño de interiores gracias a su resistencia, versatilidad y capacidad de personalización.
Las cocinas dejaron de ser espacios exclusivamente destinados a la preparación de alimentos para convertirse en uno de los ambientes más importantes de la casa. La integración con comedores y livings, junto con una mayor atención al diseño interior, impulsó la búsqueda de materiales capaces de combinar practicidad y valor estético.
Entre las tendencias que ganan protagonismo aparece el terrazzo, un revestimiento que recupera una técnica tradicional y la adapta a las necesidades contemporáneas.

Por qué las mesadas de terrazzo vuelven a ser tendencia
Aunque durante décadas estuvo asociado a construcciones de mediados del siglo pasado, el terrazzo experimenta un renovado interés gracias a su capacidad para adaptarse a distintos estilos decorativos.
Su principal característica es la composición: se fabrica a partir de fragmentos de materiales como mármol, granito, cuarzo o vidrio, unidos mediante cemento o resinas especiales. Esta combinación genera una superficie con patrones irregulares y una apariencia única en cada pieza.
Uno de los aspectos más valorados por arquitectos y diseñadores es precisamente esa posibilidad de personalización. La variedad de colores, tamaños y tipos de incrustaciones permite crear mesadas con una identidad propia, capaces de integrarse tanto en cocinas modernas y minimalistas como en espacios de estilo más clásico o ecléctico.
Más allá de la cuestión estética, el terrazzo también se destaca por su resistencia al uso cotidiano. Su superficie soporta el desgaste habitual de una cocina y ofrece una durabilidad que lo convierte en una alternativa atractiva para quienes buscan materiales de larga vida útil. Esa combinación entre funcionalidad y diseño explica parte de su creciente popularidad.
Otra de sus ventajas es la versatilidad. No solo puede utilizarse en mesadas, sino también en barras desayunadoras, islas centrales, revestimientos de paredes e incluso pisos. Esta característica permite incorporar la tendencia sin necesidad de realizar una remodelación integral del ambiente.

En cuanto a la paleta de colores, las opciones son amplias. Los tonos claros, como el blanco roto, el beige o los colores arena, continúan siendo los preferidos para quienes buscan ambientes luminosos y atemporales. Sin embargo, también crece el interés por diseños que incorporan detalles en verde, terracota o azul, capaces de aportar personalidad y contraste visual.
La expansión de las cocinas integradas también favoreció el crecimiento del terrazzo. Al convertirse en un elemento decorativo por sí mismo, ayuda a conectar visualmente distintos ambientes y aporta un punto de interés sin necesidad de sumar objetos o revestimientos adicionales.



