Trucos. Cómo limpiar las perillas de la cocina y eliminar la grasa pegada con un truco casero
Este hábito evita que la grasa se endurezca y hace que las limpiezas profundas sean mucho más rápidas y sencillas.
Cuando se realiza la limpieza de la cocina, es habitual concentrarse en las hornallas, el horno, la mesada o la campana extractora.
Pero, las perillas son una de las partes que más contacto tienen con las manos durante la preparación de los alimentos y, por ese motivo, también son uno de los sectores donde más grasa se acumula.
Aceite, vapor, restos de comida y suciedad se adhieren poco a poco a la superficie de los mandos. Con el paso del tiempo, esa mezcla forma una película difícil de quitar con un simple paño húmedo, especialmente en cocinas que llevan meses o incluso años sin una limpieza profunda.
Además de afectar la apariencia del electrodoméstico, esa acumulación puede convertirse en un foco de microorganismos.
Método casero con bicarbonato y vinagre
Para recuperar el brillo de las perillas sin dañarlas, uno de los métodos caseros más utilizados combina bicarbonato de sodio y vinagre blanco. Si el modelo de cocina lo permite, lo primero es retirar las perillas tirando de ellas con cuidado.

Una vez desmontadas, se recomienda colocarlas en un recipiente con agua tibia y dos o tres cucharadas de bicarbonato de sodio durante unos 20 minutos. Ese tiempo de reposo ayuda a ablandar la grasa adherida.
Luego del remojo, hay que enjuagarlas y aplicar un poco de vinagre blanco sobre toda la superficie.
Con la ayuda de un cepillo de dientes viejo o uno de cerdas suaves, se pueden limpiar las ranuras y los sectores donde suele quedar la suciedad más resistente. Finalmente, basta con enjuagar nuevamente, secar muy bien cada pieza y volver a colocarlas en su lugar.
Alternativa con agua caliente y detergente
Si las perillas no pueden retirarse, el procedimiento también es sencillo. En ese caso, se puede humedecer un paño con la mezcla de agua tibia y bicarbonato, limpiar cuidadosamente cada mando y luego pasar otro paño apenas humedecido con vinagre.
Es importante evitar que el líquido ingrese al mecanismo interno de la cocina.
Otra alternativa práctica consiste en utilizar agua caliente con unas gotas de detergente. Tras unos minutos de remojo, la grasa comienza a desprenderse y puede eliminarse fácilmente con una esponja suave.

Este método resulta especialmente útil para limpiezas de mantenimiento realizadas de forma periódica.
Para evitar que la suciedad vuelva a acumularse, los especialistas recomiendan limpiar las perillas al menos una vez por semana con un paño húmedo y secarlas inmediatamente después.



