Trucazo. Cómo limpiar la grasa de las alacenas de cocina usando bicarbonato: qué funciona y qué no
Una técnica simple puede ayudar a quitar la grasa acumulada en muebles de cocina, pero su eficacia depende del tipo de material y del nivel de suciedad.
La grasa que se genera al cocinar se deposita de forma silenciosa sobre puertas, tiradores y cantos de las alacenas. Aunque muchas veces no se ve a simple vista, forma una película pegajosa que atrapa polvo y partículas del ambiente, especialmente en los muebles ubicados cerca de las hornallas o la campana extractora.
Esa capa mate o amarillenta se nota más en superficies blancas o laminadas claras. En esos casos, muchas personas recurren a productos abrasivos para remover la suciedad. Sin embargo, no siempre es necesario acudir a limpiadores agresivos.
Cómo limpiar la grasa de las alacenas con bicarbonato
El bicarbonato puede ser una alternativa válida, aunque no sirve para todas las situaciones.
Antes de aplicar cualquier producto, los especialistas recomiendan vaciar los muebles si se va a limpiar también el interior y proteger la mesada con un paño. Otro paso clave es hacer una prueba en una zona poco visible, especialmente en superficies de madera o acabados brillantes.

Cuándo alcanza con agua tibia y jabón
Cuando la suciedad es leve, suele bastar con retirar primero el polvo con un paño húmedo y luego aplicar una mezcla suave de agua tibia y jabón.
Después, se recomienda repasar con un paño apenas humedecido para retirar los restos y secar bien para evitar manchas.
Si la grasa está un poco más adherida, puede funcionar una mezcla de agua caliente y vinagre blanco. Pulverizar, dejar actuar unos minutos y frotar con una esponja suave suele ser suficiente para despegar la película pegajosa.
Cuándo usar bicarbonato y por qué no es la solución universal
El bicarbonato resulta útil cuando hay manchas localizadas o grasa más difícil de quitar. Su acción abrasiva suave ayuda a desincrustar sin rayar, siempre que se aplique con cuidado.
Para estos casos, se puede preparar una pasta espesa con bicarbonato y un poco de agua, aplicar sobre la zona puntual, frotar suavemente y retirar con un paño limpio.
Sin embargo, no es recomendable usar bicarbonato para limpiar todo el mueble. Funciona mejor como refuerzo tras una limpieza general previa y solo en áreas específicas donde la grasa está más adherida.
Qué pasa con los muebles blancos o laminados
Los armarios blancos o laminados suelen amarillear por la grasa y el humo. En esos casos, además del desengrasado habitual, se pueden usar productos suaves con oxígeno activo bien diluido para recuperar algo de luminosidad.
Si el amarilleo se debe al envejecimiento del material o a la exposición prolongada a la luz, los resultados suelen ser más limitados, ya que no se trata solo de suciedad superficial.
El error que hace que la grasa vuelva rápido

Uno de los fallos más comunes es hacer una limpieza profunda ocasional y descuidar el mantenimiento regular. La grasa se acumula día a día, por lo que permitir que se asiente vuelve mucho más difícil removerla después.
Una limpieza semanal rápida con un paño de microfibra y agua tibia con unas gotas de jabón es suficiente para mantener la superficie en buen estado.
Limpiar la campana y sus filtros con frecuencia también reduce la cantidad de grasa que se dispersa en el aire. Encender la campana desde que se empieza a cocinar y usar tapas en las ollas ayuda a disminuir la acumulación en los muebles.



