Mundo. Jinwar, el pueblo de mujeres que apuesta por la vida sustentable y la autonomía

Ubicada en el norte del Kurdistán, cerca de la frontera entre Siria y Turquía, Jinwar nació en 2018 como un proyecto impulsado por mujeres que buscaban construir una comunidad basada en la autonomía, la cooperación y el respeto por el ambiente.

14 de julio de 2026 a las 12:40 a. m.
Jinwar, el pueblo de mujeres que apuesta por la vida sustentable y la autonomía
Jinwar, el pueblo de mujeres que apuesta por la vida sustentable y la autonomía

En una región marcada por años de conflictos y transformaciones sociales, Jinwar busca desarrollar una experiencia comunitaria diferente.

La aldea, ubicada en el norte del Kurdistán, cerca de la frontera entre Siria y Turquía, fue fundada el 25 de noviembre de 2018 por un grupo de mujeres con el objetivo de crear un espacio seguro donde pudieran desarrollar una vida basada en la autosuficiencia, el trabajo colectivo y el cuidado del ambiente.

Desde su creación, el proyecto llamó la atención por su organización y por una característica particular: la comunidad está integrada exclusivamente por mujeres y sus hijos.

Aunque los hombres pueden ingresar durante el día para realizar visitas o colaborar en determinadas actividades, no tienen permitido permanecer durante la noche, una norma que busca preservar el objetivo con el que fue creada la aldea.

Jinwar, el pueblo de mujeres que apuesta por la vida sustentable y la autonomía
Jinwar, el pueblo de mujeres que apuesta por la vida sustentable y la autonomía (Archivo.)

Sustentabilidad y autonomía en la comunidad exclusiva de mujeres

Uno de los aspectos más destacados de Jinwar es su compromiso con la sustentabilidad. Las viviendas fueron construidas con barro y materiales naturales, utilizando técnicas tradicionales de la región que permiten mantener temperaturas agradables tanto en invierno como durante los meses de mayor calor, reduciendo la necesidad de sistemas artificiales de climatización.

La comunidad también apuesta por el uso de energías renovables. Gran parte de sus necesidades eléctricas son abastecidas mediante paneles solares, una decisión que apunta a disminuir la dependencia de recursos externos y fortalecer la autonomía del pueblo.

La organización interna de Jinwar funciona a través de un sistema participativo. No existe una autoridad única que tome las decisiones, sino que los temas relacionados con la vida cotidiana, la administración y el desarrollo de la comunidad se resuelven mediante asambleas y consensos entre las habitantes.

La economía del pueblo se basa principalmente en la agricultura, la ganadería y diferentes talleres comunitarios. Las mujeres producen buena parte de los alimentos que consumen mediante huertas y cultivos propios, mientras que también crían animales destinados a la producción de leche, huevos y otros productos básicos.

Las tareas diarias se distribuyen de manera rotativa para garantizar que todas participen tanto en los trabajos productivos como en el mantenimiento de los espacios comunes, la cocina y el cuidado de los niños. Este esquema busca favorecer la cooperación y evitar una división rígida de responsabilidades.

Además de las actividades productivas, Jinwar cuenta con espacios destinados a la educación y a la medicina natural. La formación y el acceso al conocimiento forman parte del proyecto comunitario desde sus inicios, con el propósito de brindar herramientas que fortalezcan la independencia de sus habitantes.

Jinwar, el pueblo de mujeres que apuesta por la vida sustentable y la autonomía
Jinwar, el pueblo de mujeres que apuesta por la vida sustentable y la autonomía (Archivo.)

El surgimiento de la aldea está vinculado al proceso de transformación social que atravesó la región durante la última década, donde muchas mujeres comenzaron a impulsar proyectos enfocados en la igualdad, la participación comunitaria y la autonomía económica.

Con el paso de los años, Jinwar se convirtió en un caso de estudio para investigadores y organizaciones interesadas en modelos alternativos de convivencia. Su combinación de construcción sustentable, producción local, energías renovables y organización colectiva la posicionó como una experiencia singular que continúa despertando interés por su propuesta de vida comunitaria y autosuficiente.