Cocina. La fruta que conviene lavar justo antes de comerla y no cuando llegás del supermercado

Muchas personas lavan todas las frutas apenas llegan de hacer las compras para ahorrar tiempo. Sin embargo, con una de las más consumidas esta costumbre puede acelerar su deterioro y hacer que dure menos tiempo en buen estado.

24 de julio de 2026 a las 12:54 a. m.
La fruta que conviene lavar justo antes de comerla y no cuando llegás del supermercado
Las frutillas son delicadas y la humedad que queda después del lavado puede favorecer la aparición de moho si no se consumen de inmediato.

Cuando se llega del supermercado, muchas personas aprovechan para lavar todas las frutas antes de guardarlas en la heladera. La idea parece práctica: dejarlas listas para consumir en cualquier momento. Sin embargo, los especialistas en conservación de alimentos advierten que esta costumbre no siempre es recomendable. En el caso de las frutillas, incluso puede hacer que se echen a perder antes.

Las frutillas son una de las frutas más delicadas. Su piel fina y su alto contenido de agua las vuelven especialmente sensibles a la humedad y a la aparición de hongos. Por eso, los expertos recomiendan lavarlas únicamente en el momento en que se vayan a consumir.

Cómo conservar las frutillas por más tiempo

El motivo es simple: aunque las frutillas después del lavado se sequen con papel de cocina o un repasador, siempre queda cierta humedad sobre la superficie o entre las semillas de la fruta. Ese exceso de agua crea un ambiente ideal para que aparezca moho y acelera el deterioro de la fruta.

Además, cuando una frutilla comienza a descomponerse, el proceso suele extenderse rápidamente al resto del recipiente, por lo que en pocos días puede perderse toda la compra. Para prolongar su vida útil, lo ideal es guardarlas sin lavar en un recipiente limpio y poco profundo, preferentemente sobre una hoja de papel absorbente que ayude a controlar la humedad.

Las frutillas son delicadas y la humedad que queda después del lavado puede favorecer la aparición de moho si no se consumen de inmediato.
Las frutillas son delicadas y la humedad que queda después del lavado puede favorecer la aparición de moho si no se consumen de inmediato. (Imagen web)

También conviene retirar aquellas piezas que estén golpeadas o demasiado maduras, ya que pueden acelerar el deterioro del resto. La heladera sigue siendo el mejor lugar para conservarlas siempre, pero es importante evitar recipientes completamente herméticos si generan condensación. Una leve circulación de aire ayuda a mantenerlas en mejores condiciones.

No todas las frutas requieren el mismo tratamiento. Manzanas, naranjas, peras o bananas suelen tolerar mejor el almacenamiento sin necesidad de ser lavadas previamente. En general, los especialistas recomiendan higienizar frutas y verduras justo antes de consumirlas o agregarlas a algunas recetas.

De esta manera se eliminan restos de tierra, polvo o posibles residuos presentes en la superficie, pero se evita agregar humedad durante el almacenamiento. En el caso de las frutillas, este consejo cobra aún más importancia debido a su fragilidad.

Adoptar este pequeño cambio de hábito puede marcar una gran diferencia. Lavar las frutillas únicamente antes de comerlas ayuda a conservar su textura, su sabor y su frescura durante más tiempo, además de reducir el desperdicio de alimentos en el hogar y en la heladera.