Importante. Por qué no se debe dar agua a las personas rescatadas de los escombros de inmediato
Aunque ofrecer agua parece un gesto natural de ayuda tras el terremoto en Venezuela, los especialistas advierten que hacerlo inmediatamente después de un rescate puede representar un riesgo para la salud de la víctima.
Cada vez que ocurre un terremoto de gran magnitud, una de las imágenes más conmovedoras es la de las personas que logran ser rescatadas con vida después de pasar horas o incluso días atrapadas bajo los escombros. En esos momentos, muchos piensan que lo primero que necesita la víctima es un vaso de agua.
Sin embargo, los especialistas explican que esa reacción, aunque bien intencionada, puede poner en peligro su vida. Tras permanecer durante un tiempo prolongado atrapada, una persona puede presentar lesiones internas, traumatismos, alteraciones del estado de conciencia o dificultades para tragar.
Por qué los rescatistas esperan antes de ofrecer agua
Ofrecer agua de inmediato podría provocar que el líquido pase a las vías respiratorias en lugar del estómago, aumentando el riesgo de asfixia o de una complicación conocida como broncoaspiración. Además, las víctimas suelen requerir una evaluación médica urgente antes de ingerir cualquier alimento o bebida.
Los rescatistas necesitan comprobar su estado neurológico, respiratorio y circulatorio para determinar cuál es la forma más segura de asistirlas. Otro de los motivos por los que se evita dar agua inmediatamente tiene que ver con la posibilidad de que la persona deba ser sometida a una cirugía de urgencia.

En medicina, cuando existe la sospecha de lesiones internas o la necesidad de anestesia general, se procura mantener al paciente en ayunas para reducir el riesgo de aspiración del contenido del estómago durante el procedimiento. También existe el llamado síndrome de aplastamiento, una complicación grave que puede aparecer cuando una persona permaneció durante mucho tiempo atrapada bajo estructuras pesadas.
Al liberar la presión sobre los músculos, sustancias que se acumularon durante el atrapamiento ingresan repentinamente al torrente sanguíneo y pueden provocar alteraciones cardíacas, insuficiencia renal y otros cuadros potencialmente mortales. Por eso, el manejo inicial debe ser realizado por personal capacitado.
Esto no significa que las víctimas no necesiten hidratación. De hecho, muchas presentan un importante grado de deshidratación tras pasar horas sin acceso a agua. Sin embargo, la decisión sobre cuándo y cómo hidratarlas depende de una evaluación médica y, en muchos casos, la reposición de líquidos comienza por vía intravenosa.
Los especialistas señalan que la mejor forma de ayudar a una persona recién rescatada es mantenerla tranquila, protegerla del frío o del calor, evitar moverla innecesariamente y seguir las indicaciones de los equipos de emergencia. Aunque el impulso de ofrecer un vaso de agua nace de la solidaridad, en estos casos esperar unos minutos puede marcar una diferencia importante.



