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Traslasierra. Un cordobés imprime casas de barro con tecnología 3D: busca revolucionar la vivienda sostenible con "Barrobot"

Desde Traslasierra, Agustín Gore desarrolló una impresora 3D que construye viviendas con materiales naturales, combinando saberes ancestrales e innovación para reducir costos e impacto ambiental.

24 de junio de 2026, 09:52

En el valle de Traslasierra, en San Javier, Córdoba, un emprendimiento local está llevando la impresión 3D a una escala inédita en la región: la construcción de viviendas con barro. El proyecto, liderado por Agustín Gore y su socio Gustavo Mutio, dio origen a “Barrobot”, una máquina capaz de levantar estructuras habitacionales a partir de arcilla, arena, fibras vegetales y agua.

Se trata de la primera tecnología de este tipo en Argentina y América del Sur, y forma parte de un grupo reducido a nivel mundial.

“Somos cuatro a nivel global que estamos imprimiendo con barro”, explicó Gore a Infobae, quien destacó que el desarrollo busca “unir saberes ancestrales e innovación tecnológica”.

Así funciona Barrobot, construcciones en barro en 3D.
Así funciona Barrobot, construcciones en barro en 3D. (Web)

Tecnología aplicada a la bioconstrucción

La impresora, una estructura metálica de cuatro metros de altura, funciona con un sistema CNC que deposita capas sucesivas de material siguiendo un diseño digital. Puede construir superficies de hasta 80 metros cuadrados y es modular, lo que permite trasladarla e instalarla en distintos terrenos.

A diferencia de otras experiencias internacionales que utilizan cemento, Barrobot apuesta por mezclas naturales de bajo impacto ambiental. Entre los componentes se incluyen arcilla de canteras cercanas, arena, paja y bosta de caballo, que mejora la plasticidad del barro.

“El material no se desperdicia: lo que se recorta se reutiliza”, señaló Gore, al explicar que puertas y ventanas se abren posteriormente a la impresión y el sobrante vuelve al sistema.

Así funciona Barrobot, construcciones en barro en 3D.
Así funciona Barrobot, construcciones en barro en 3D. (Web)

Un domo como prueba clave

El prototipo en construcción es un domo de siete metros de diámetro y 3,60 metros de altura, con una superficie interna de 28 metros cuadrados. La elección responde tanto a criterios técnicos como económicos, ya que este tipo de estructura no requiere techo independiente.

Además, permite evaluar el desempeño del sistema frente a uno de sus mayores desafíos: las paredes inclinadas. “Es la prueba más difícil porque en impresión 3D los voladizos son complejos”, indicó Gore.

Según estimaciones del equipo, la impresión completa demandará entre 100 y 110 horas de trabajo efectivo, aunque el avance depende de factores como el clima y la preparación del material.

Así funciona Barrobot, construcciones en barro en 3D.
Así funciona Barrobot, construcciones en barro en 3D. (Web)

Eficiencia, aislamiento y menor impacto

Uno de los aspectos distintivos del sistema es la estructura interna de las paredes, inspirada en patrones naturales. Este diseño reduce el uso de material y mejora el aislamiento térmico al generar cámaras de aire.

“El mejor aislante es el aire. Con estas cámaras ya tenés una aislación muy buena”, afirmó el emprendedor. Además, la tecnología permite integrar instalaciones eléctricas y cañerías durante la construcción, evitando tareas posteriores.

En cuanto al comportamiento frente al clima, el barro mostró resultados positivos en pruebas a la intemperie, con desgaste superficial ante lluvias intensas. El calor extremo, en cambio, puede generar fisuras si el secado es demasiado rápido.

Así funciona Barrobot, construcciones en barro en 3D.
Así funciona Barrobot, construcciones en barro en 3D. (Web)

Una alternativa para el acceso a la vivienda

El proyecto comenzó tras la pandemia de Covid-19, con prototipos iniciales desarrollados con recursos limitados y componentes reciclados. Con el tiempo, el sistema incorporó mejoras técnicas como servomotores y controladores de mayor precisión.

Más allá del desarrollo tecnológico, el objetivo central es contribuir a resolver el déficit habitacional. “Queremos fabricar más máquinas, capacitar a la gente y salir a imprimir muchas casas”, sostuvo Gore.

La propuesta apunta a democratizar la bioconstrucción, reduciendo la dependencia de mano de obra intensiva y acortando los tiempos de obra. La aspiración es que el barro, históricamente asociado a construcciones artesanales, se consolide como una alternativa accesible y sostenible a nivel industrial.