Hogar. Claves de cocina: el truco que ayuda a conservar el queso fresco por más tiempo
El uso de una cucharada de azúcar permite reducir la humedad, uno de los principales enemigos de los lácteos, y evita la aparición prematura de hongos.
Conservar correctamente los alimentos es una de las claves para evitar desperdicios en el hogar, y el queso suele ser uno de los productos que más rápido se deteriora una vez abierto. La combinación de humedad, frío y falta de ventilación dentro de la heladera genera el escenario ideal para la aparición de moho y olores indeseados.
Frente a este problema cotidiano, existe un truco casero sencillo que se volvió popular por su eficacia y bajo costo: usar una cucharada de azúcar.

Cómo conservar el queso fresco
Lejos de modificar el sabor del alimento, el azúcar cumple un rol fundamental como absorbente natural de la humedad. Este factor es determinante, ya que el exceso de humedad es el principal responsable del crecimiento de hongos en los quesos.
Al disminuir ese nivel dentro del recipiente, se crea un entorno menos favorable para los microorganismos que aceleran el deterioro del producto.
La aplicación del método es simple y no requiere conocimientos previos. Una vez abierto el queso, se recomienda envolverlo primero en papel manteca o en papel especial para quesos, ya que este material permite que el alimento “respire” sin secarse.

Luego, se coloca dentro de un recipiente hermético de tamaño adecuado y se agrega una cucharada de azúcar, siempre sin que entre en contacto directo con el queso. Finalmente, se cierra bien el envase y se guarda en la heladera.
Este truco resulta especialmente útil para quesos blandos y semiduros, que son los más sensibles a la humedad. Variedades muy habituales en las heladeras argentinas, como el queso fresco, cremoso, port salut o cuartirolo, pueden beneficiarse notablemente con este sistema, manteniendo mejor su textura y sabor durante más días.
En el caso de los quesos duros, si bien su duración natural suele ser mayor, el uso del azúcar también puede ayudar a conservarlos en mejores condiciones, sobre todo en climas húmedos o durante los meses más calurosos.

