¿Lo sabías? El alimento que muchos guardan en la heladera y pierde sabor más rápido
Aunque parezca el mejor lugar para conservarlo, mantener este alimento en la heladera puede alterar su sabor, textura e incluso acelerar su deterioro. Por qué los especialistas recomiendan otra forma de almacenamiento.
Muchas personas creen que guardar el café en la heladera ayuda a conservarlo fresco por más tiempo. Sin embargo, los especialistas en conservación de alimentos coinciden en que se trata de uno de los errores más comunes en la cocina y que, lejos de protegerlo, puede hacer que pierda aroma y sabor con mayor rapidez.
El café, ya sea en grano o molido, es un alimento altamente sensible a la humedad, los cambios de temperatura y los olores del ambiente. La heladera reúne justamente esas tres condiciones, por lo que termina siendo un lugar poco adecuado para almacenarlo.
Por qué no conviene guardar el café en la heladera
Cada vez que se abre la puerta del refrigerador, la temperatura varía y se genera condensación. Esa humedad puede penetrar en el envase, especialmente si no es completamente hermético, afectando las características del café y disminuyendo la intensidad de sus aromas.
Además, el café actúa como una especie de "esponja" para los olores. Si comparte espacio con quesos, cebolla, ajo, embutidos o comidas preparadas, puede absorber esos aromas, modificando el sabor de la bebida sin que muchas personas lo noten hasta el momento de prepararla.

Por ese motivo, los expertos recomiendan conservarlo en un recipiente hermético, opaco y limpio, ubicado en un lugar fresco, seco y alejado de la luz directa del sol. Una alacena o despensa suele ofrecer mejores condiciones que la heladera para preservar sus propiedades. Otro error frecuente consiste en comprar grandes cantidades de café para ahorrar dinero.
Aunque pueda parecer conveniente, el contacto continuo con el aire hace que el producto vaya perdiendo frescura con el paso de los días. Por eso, muchas cafeterías y baristas sugieren adquirir cantidades más pequeñas y reponerlas con mayor frecuencia. En el caso del café en grano, la recomendación es moler únicamente la cantidad que se utilizará en el momento.
Una vez molido, el café aumenta considerablemente su superficie de contacto con el oxígeno, lo que acelera la pérdida de compuestos aromáticos responsables de su sabor característico. Solo existe una excepción: cuando se necesita almacenar café durante varios meses sin utilizarlo.
En ese caso, algunos especialistas consideran que puede congelarse siempre que permanezca perfectamente sellado, en porciones individuales y evitando descongelarlo y volverlo a congelar.



