Turismo. La aldea de estilo europeo escondida en la selva del norte argentino
A 45 kilómetros de San Miguel de Tucumán, esta pequeña villa serrana combina arquitectura de inspiración alpina con el verde intenso de las yungas.
En el noroeste argentino, donde la selva de montaña domina el paisaje, Villa Nougués aparece como una postal inesperada. Ubicada a unos 1.350 metros sobre el nivel del mar, en las sierras de San Javier, esta pequeña localidad sorprende por su arquitectura de impronta europea en medio de la vegetación subtropical.
Cómo es Villa Nougués, la aldea al estilo europeo
La villa nació a fines del siglo XIX impulsada por el ingeniero Luis F. Nougués, quien imaginó un enclave que evocara los paisajes franceses en territorio tucumano. El resultado fue un conjunto de casonas de piedra, jardines cuidados y construcciones de estilo neogótico que aún hoy conservan su carácter original.

Varias de estas obras fueron diseñadas por el arquitecto Juan Hlawascek, cuya impronta se reconoce en detalles ornamentales y estructuras de marcada simetría.
Uno de los rasgos distintivos del lugar es su microclima. La altitud genera temperaturas más frescas que en la llanura tucumana, lo que permite una convivencia botánica particular. Entre las laderas se mezclan pinos y coníferas con palmeras y hortensias, todo rodeado por la selva de yungas que aporta un telón verde intenso durante todo el año.
Entre los puntos más visitados se destaca la iglesia de piedra inaugurada en 1918, cuya fachada sobria y su interior revestido en madera mantienen la estética original. También sobresalen el puente colgante, la Gruta de Lourdes y el mirador del Cristo Redentor, desde donde se obtienen vistas panorámicas del valle y, en días despejados, de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Además del atractivo arquitectónico e histórico, la zona ofrece actividades al aire libre. Senderos que recorren la Sierra San Javier, caminatas hacia el cerro Taficillo y áreas propicias para parapente amplían la propuesta para quienes buscan contacto directo con la naturaleza.
Se accede por la Ruta Provincial 338, un camino sinuoso que atraviesa la selva y suma miradores naturales en el trayecto. Villa Nougués se consolida así como una combinación singular de paisaje, historia y arquitectura europea en pleno corazón tucumano.



