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Síndrome de ovario poliquístico

Trabajo premiado. Investigadores cordobeses del hospital Universitario de Maternidad y Neonatología analizaron la enfermedad con el fin de hacer un aporte para prevenir complicaciones.

25 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
Rosana Guerra (Especial)
Síndrome de ovario poliquístico
Con reconocimiento. Marta Fiol, Paula de Mereshian, Carolina Fux Otta y Gabriel Iraci.

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una enfermedad que padecen las mujeres relacionada con el exceso de andrógenos (hormonas masculinas). Entre sus principales señales físicas están el hirsutismo o aumento del vello corporal o facial, en lugares donde no debería presentarse, como bozo, bigote, patilla, en la zona periareolar de los pechos, la panza, muslos, glúteos, espalda y en la parte superior de los brazos. También acné, pérdida del cabello en las entradas de la cabeza y ciclos menstruales irregulares (por ejemplo, entre menstruación y menstruación pasan más de 45 días, o tener menos de ocho ciclos al año), lo cual provoca una falta de ovulación que puede ocasionar dificultades para lograr un embarazo. Es una patología muy frecuente que presentan entre el 5 y el 15 por ciento de las mujeres en edad fértil. La tasa de prevalencia del SOP se verifica en mujeres de entre 18 y 35 años. El origen es desconocido, pero su aparición se asocia con la insulino resistencia, que es la pérdida de la respuesta fisiológica de los tejidos a la acción de la insulina, como la probable responsable del cuadro clínico. "Su presencia genera obesidad en un elevado porcentaje de mujeres, lo cual las predispone a sufrir complicaciones metabólicas, como diabetes, hipertensión arterial y problemas cardiovasculares a edades más tempranas que la población en general", explica Carolina Fux, doctora en Medicina y una de las autoras de investigación que recibió el Premio Anual en Avances en Medicina otorgado por la Fundación Florencio Fiorini a comienzos de mes. Este reconocimiento se otorga desde 1993 y es la primera vez que lo gana un grupo de médicos de la provincia de Córdoba. "Si bien en el mundo ya se hicieron otras investigaciones sobre el tema, este estudio implica un aporte clave para la prevención de complicaciones cardiovasculares que trae aparejado el síndrome de ovario poliquístico. El trabajo interdisciplinario entre investigadores básicos y clínicos fortalece este tipo de estudios", agregó Marta Fiol, doctora en Medicina y una de las integrantes de la investigación premiada. La mayoría de las pacientes consulta por las manifestaciones cutáneas, el sobrepeso o los ciclos menstruales alterados. Los síntomas comienzan en la pubertad, pero el diagnóstico puede confirmarse una vez finalizada la adolescencia y es en la etapa fértil cuando se acentúan sus manifestaciones metabólicas, al tiempo que empeoran en la menopausia. Se trata de una enfermedad crónica, por lo que es fundamental que las pacientes adquieran hábitos de vida saludables desde edades tempranas para evitar o atenuar sus complicaciones. Y deben incorporarse antes del embarazo, para evitar complicaciones obstétricas, ya que las pacientes tienen tres veces más riesgo de sufrir diabetes y desórdenes hipertensivos durante la gestación, advirtió Fux. "La investigación permite caracterizar los distintos fenotipos del SOP. Hay pacientes que lo padecen aunque no tenga las características clásicas (obesidad, mucho vello y ciclos menstruales irregulares)", añade Paula de Mereshian. En los últimos años cobró fuerza la teoría de la reprogramación fetal, que sostiene que el SOP se origina en la vida intrauterina. Durante su desarrollo, el feto puede recibir señales perjudiciales, como el exceso de hormona masculina o insulina de la madre que puede provocarle problemas metabólicos y reproductivos. Además de hipertensión arterial, muchas pacientes pueden tener niveles elevados de colesterol en sangre o alteraciones en los valores de glucemia sin ser aún diabéticas, señala otro autor, Gabriel Iraci.El tratamiento dependerá de la edad de las pacientes y el motivo de consulta y siempre comenzará con el descenso del peso corporal. El acné y el aumento del vello mejoran con fármacos antiandrógenos y anticonceptivos. Si las alteraciones menstruales están asociadas a sobrepeso, el ciclo se puede normalizar e incluso se logra mejorar la tasa de embarazo con un descenso de entre el 5 y el 7 por ciento del peso corporal. Pero si no hay sobrepeso, se puede optar por tratamientos más específicos para lograr un embarazo, como inductores de ovulación. La ocurrencia de obesidad, acné, hirsutismo y dificultad para lograr un embarazo puede tener impacto psicológico. Un buen diagnóstico, que corrija las principales afecciones, mejora la autoestima y la calidad de vida.

El trabajo de investigación surgió hace seis años como un proyecto de tesis doctoral de Carolina Fux Otta, para aprobar el doctorado en Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba. En 2008 recibió la beca estímulo de la Fundación Florencio Fiorini, que permitió a los investigadores realizar dosajes de adiponectina y muchas determinaciones hormonales a más de 300 pacientes. La adiponectina es una proteína secretada en el tejido adiposo que se considera un biomarcador de riesgo cardiovascular. En pacientes obesos o con diabetes tipo 2 con resistencia a la insulina, en los cuales la incidencia de arterioesclerosis coronaria es alta, se presentan niveles de adiponectina en sangre bajos.

El trabajo premiado “Evaluación de parámetros endocrino metabólicos en los nuevos fenotipos diagnósticos de pacientes con síndrome de ovario poliquístico” fue realizado por el Departamento de Endocrinología y Diabetes del Hospital Universitario de Maternidad y Neonatología (Humyn), la Cátedra de Fisiología Humana, la Cátedra de Farmacología Aplicada de la Facultad de Ciencias Médicas, de la Universidad Nacional de Córdoba.

Su objetivo fue describir y analizar las características endocrino-metabólicas de los cuatro fenotipos del SOP, según los criterios del consenso de Rotterdam. Y también evaluar en los distintos fenotipos del SOP la presencia de síndrome metabólico, marcadores bioquímicos de riesgo cardiovascular (adiponectina y proteína C-reactiva), factores tóxico-ambientales y antecedentes heredo-familiares. Trabajaron con 332 pacientes de los cuales 238 tenían diagnóstico de SOP y 94 pertenecían al grupo de control de mujeres sanas. Los cuatro fenotipos son el clásico, tipo I, mujeres con hiperandrogenismo, anovulación crónica y morfología de ovario poliquístico por ecografía; clásico tipo II, hiperandrogenismo y anovulación pero ovarios ecográficamente normales; tipo III, ovulador, tiene hiperandrogenismo y ovarios poliquísticos pero con ciclos menstruales normales y ovulatorios, y 4, normoandrogénico, tiene la morfología de ovario poliquístico por ecografía con anovulación crónica pero sin evidencia de hiperandrogenismo.

Premio

El Premio Anual otorgado por la Fundación Florencio Fiorini se otorga desde 1993 a investigaciones que promuevan hallazgos y avances en Medicina. Es la primera vez que un grupo de profesionales de Córdoba gana el primer premio, aunque otro equipo ya había obtenido una mención. Fue otorgado a las doctoras Carolina Fux Otta, Paula de Mereshian, Marta Fiol y el médico especialista en medicina interna Gabriel Iraci. 2