¿Recreación? Aliente la lectura
Leer potencia así las posibilidades expresivas de la persona. Los personajes de la novela o del cuento son como visitantes del Yo con los cuales dialogamos.
La lectura es fuente de placer y de alimento para nuestra vida interior. A través de ella, podemos vivir varias vidas, abriendo el horizonte a identificaciones con los diferentes personajes de la novela o del cuento, pero también enriqueciendo nuestro yo, el cual, lejos de ser único, es múltiple.
Leer potencia así las posibilidades expresivas de la persona. Los personajes de la novela o del cuento son como visitantes del Yo con los cuales dialogamos. Así, el tiempo es relativo, un autor clásico del siglo 18 puede ser un interlocutor contemporáneo.
Hay lecturas que, al concluirlas, han operado sobre nosotros un efecto mutativo, no somos los mismos, salimos transformados.
Este placer comienza desde niños. Los llamados “cuentos infantiles” -en realidad, aptos para todo público, incluidos los adultos- son momentos mágicos en los cuales se desarrolla la imaginación y la capacidad simbólica, expandiendo nuestro universo.
Es un momento grato cuando los padres transmiten a sus hijos el placer de la lectura aún antes de que ellos sepan leer, es decir, tienen el placer de compartir una historia con sus hijos. Saber leer es una vivencia extraordinaria de autonomía y libertad. Enriquece la vida psíquica de la persona, brindando palabras que permiten expresar emociones y abren mundos que expanden horizontes. Sin olvidar la expresión metafórica de la poesía, la más cercana del inconsciente, a través de la cual el sentido y la musicalidad del texto se dan la mano.
*Asociación Psicoanalítica Argentina

