Prevención. El Gobierno nacional anunció la creación de un programa para el diagnóstico y el tratamiento del ACV
En Córdoba, la atención del accidente cerebrovascular viene mostrando avances importantes en materia de organización sanitaria y respuesta rápida.
El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, anunció este martes la creación de un programa nacional para el diagnóstico y el tratamiento del accidente cerebrovascular (ACV). La iniciativa incluye una red de hospitales articulados bajo protocolos unificados, coordinación en tiempo real y criterios comunes para la activación, derivación, tratamiento y rehabilitación de pacientes.
Durante su exposición en el 2026 Global Stroke Alliance - VII Latin American Ministerial Meeting en Buenos Aires, explicó: “El programa incorpora el modelo ACV, crea centros coordinadores regionales e integra hospitales y servicios prehospitalarios”.
“Además, establece un sistema digital para reducir los tiempos de atención y ampliar el acceso a tratamientos que pueden salvar vidas y evitar discapacidad”, destacó el funcionario.
Una hoja de ruta clara: stock y flujo
Lugones remarcó que el ACV es la segunda causa de muerte en la población adulta en Argentina y en el mundo: “La problemática requiere acciones concretas y una hoja de ruta clara”. En ese marco, planteó una mirada sanitaria basada en dos conceptos: “stock y flujo”.
“El stock es la gente que hoy ya está en riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, como los mayores de 65 años o quienes padecen hipertensión, diabetes u obesidad”, explicó, al tiempo que definió al flujo como “la gente que va a conformar el stock más adelante”, en referencia a niños y adolescentes que podrían desarrollar factores de riesgo si no incorporan hábitos saludables.
“Un sistema sanitario que sólo trabaja en lo primero corre detrás de la enfermedad, mientras que si sólo se enfoca en lo segundo deja sin respuesta a los que ya están en riesgo hoy”, afirmó.
Más de 50 mil por año en el país
Lugones aseguró que en Argentina se registran más de 50 mil ACV por año y vinculó directamente la problemática con los hábitos de vida. “La diabetes, la hipertensión y la obesidad comparten un origen común en la mayoría de los casos, que es la alimentación”, señaló.
También alertó sobre “décadas de una alimentación con exceso de sodio, azúcares y grasas saturadas, sedentarismo e hipertensión no tratada”. En materia preventiva, propuso educación alimentaria desde la infancia, prevención frente a los alimentos ultraprocesados, acceso a la actividad física y un primer nivel de atención que llegue antes de que el daño esté hecho.

Además, reclamó fortalecer la atención especializada: “En Argentina necesitamos más unidades de stroke y el objetivo del Gobierno nacional será potenciar los centros existentes, no reemplazarlos”.
Finalmente, defendió el modelo de gestión sanitaria impulsado por la administración nacional y aseguró: “Buscamos construir un sistema de salud más eficiente, más transparente y más preparado para prevenir, tratar y cuidar mejor a los argentinos”.
¿Qué ocurre en Córdoba?
El ACV es actualmente la principal causa de discapacidad adquirida en adultos en Argentina y una de las principales causas de muerte. En el país se registran cerca de 60.000 nuevos casos por año, con unas 20.000 muertes y otras 20.000 personas que quedan con discapacidad permanente.
Los especialistas remarcan que es una emergencia “tiempo-dependiente”: por cada minuto sin tratamiento se pierden cerca de 2 millones de neuronas y existe una ventana crítica de 4,5 horas para aplicar tratamientos en casos isquémicos, lo que vuelve fundamental la rapidez de toda la cadena de atención.
En Córdoba, la atención del ACV viene mostrando avances importantes en materia de organización sanitaria y respuesta rápida. La provincia fue reconocida recientemente como la segunda “Región Angels” de Argentina, una certificación internacional que destaca la calidad y coordinación de los sistemas de atención cerebrovascular entre hospitales, ambulancias y servicios de emergencia.
Además, distintos centros de salud públicos y privados de la provincia ya forman parte de redes especializadas en stroke, con protocolos de atención, capacitación permanente y articulación entre niveles de complejidad.
Entre los principales referentes aparece el Hospital Córdoba, que funciona como centro público de alta complejidad y nodo de redes provinciales de emergencias cardiovasculares. A esto se suma el trabajo de instituciones privadas como Hospital Privado Universitario de Córdoba, que integra redes oficiales de stroke y cuenta con capacidad para tratamientos complejos como trombectomías.
El ministro de Salud de Córdoba, Ricardo Pieckenstainer, participó del evento en Buenos Aires.
Argentina no comienza de cero
Durante la presentación del programa, funcionarios del Ministerio de Salud destacaron que Argentina “no comienza de cero” en materia de atención cerebrovascular, ya que varias provincias, hospitales y obras sociales cuentan con redes, protocolos y desarrollos tecnológicos propios.
Señalaron que muchas de las instituciones tienen ya sus programas provinciales, soluciones de software y aplicaciones, al tiempo que remarcaron que existen redes conjuntas y reglamentaciones definidas.
Entre los ejemplos mencionados aparecieron la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Tierra del Fuego, Jujuy, Formosa y la provincia de Buenos Aires, con distintas experiencias de redes de stroke y centros especializados.
También destacaron iniciativas como “Salta 360”, enfocada en zonas rurales, y el uso de dashboards en tiempo real desarrollados junto a universidades nacionales.

En ese contexto, explicaron: “El objetivo del ministerio no es reemplazar, ni cambiar, ni eliminar ninguno de esos activos, sino justamente potenciarlos e integrarlos particularmente”.
Sin embargo, advirtieron sobre los problemas derivados de la fragmentación del sistema sanitario argentino. “Tenemos distintos protocolos y el desafío será generar criterios mínimos de relacionamiento y de comunicación que permitan trabajar de forma integrada”.
“El diagnóstico depende del código postal”
Uno de los puntos centrales del diagnóstico fue la inequidad en el acceso a la atención: “No es desconocido que muchas veces el pronóstico futuro de un paciente depende del código postal, de dónde viva y de su cobertura de salud, y no de su cuadro clínico necesariamente”.
Según explicaron, el programa nacional buscará resolver esa situación mediante una red integrada y herramientas comunes en todo el país: un protocolo nacional de ACV, centros coordinadores regionales, una aplicación tecnológica denominada Stroke App y un registro nacional.
Sobre el protocolo nacional, aclararon que no pretende sustituir los existentes, sino establecer un marco común con criterios mínimos alineados con estándares internacionales.
En cuanto a la tecnología, presentaron la Stroke App, diseñada para coordinar la atención desde el primer contacto con el paciente hasta el tratamiento hospitalario y el seguimiento posterior. La aplicación permitirá referenciar el centro más cercano y enviar alertas y notificaciones a los equipos médicos antes de la llegada de la ambulancia. “Todo el tiempo cuenta”, remarcaron.
Finalmente, explicaron que el sistema contará con un centro coordinador nacional que funcionará “7x24” en la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias, con el objetivo de “monitorear y tener toda la información del programa y los indicadores”.
¿Qué pasa con el Pami?
Esteban Leguizamón, director ejecutivo del INSSJP, presentó los resultados de un programa piloto del Pami para la atención de accidentes cerebrovasculares (ACV) y remarcó la importancia de reducir los tiempos de respuesta en una población cada vez más envejecida.
“Son 5 millones de afiliados distribuidos a lo largo de todo el país”, señaló sobre la cobertura del organismo y explicó que el envejecimiento poblacional representa un desafío creciente para el sistema sanitario argentino.
Según detalló, Pami espera 25.000 ACV por año y gran parte de esa demanda se concentra en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). A partir de esa realidad, el organismo desarrolló un piloto basado en la reorganización de su mesa de derivaciones y del sistema de emergencias.
El programa se apoyó en tres ejes: la capacitación de recursos humanos en todos sus eslabones, la incorporación de tecnología y una nueva logística de derivaciones y coordinación en tiempo real con centros especializados.
Uno de los cambios centrales fue la creación de un “código rojo Stroke” dentro del sistema de emergencias.
El piloto se desarrolló entre mayo de 2025 y enero de 2026, y arrojó resultados positivos. En ese período, se registraron 974.000 llamados, de los cuales más de 3.000 fueron identificados como posibles ACV.
Además, lograron reducir el tiempo de atención telefónica de 1,02 minutos a 59 segundos en los casos activados bajo el protocolo.

