Nabo, propio del clima frío
Propio de los climas fríos, integra la familia de las crucíferas.
Propio de los climas fríos, integra la familia de las crucíferas. El nabo es una de las hortalizas que, a pesar de usarse y conocerse poco, puede resultar muy variable a la hora de comer: puede consumirse crudo en finas lonjas como parte de una ensalada, como puré, en guiso, asado, grillado o en sopa. A la hora de elegirlo, es mejor optar por los de tamaño pequeño o mediano, de piel lisa, redondeados, firmes y pesados en relación con su tamaño. En cuanto a las propiedades nutricionales, aporta pocas calorías –alrededor de 24 a 28 cada 100 gramos– porque posee abundante agua (90 por ciento). Es rico en fibra (2,8 gramos cada 100 gramos) y aporta sensación de saciedad, mejora el tránsito intestinal, ayuda a reducir las tasas de colesterol en sangre y a controlar la glucemia en las personas que tienen diabetes. Una porción de nabo nos ofrece un gran aporte de potasio (240 mg/100 g), mineral necesario para la actividad muscular normal. Además, hace un buen aporte de calcio (30 mg/100 g), magnesio y fósforo (34 mg/100 g). Sus vitaminas son esenciales para nuestra salud. Nos brinda una considerable cantidad de vitamina C (23 mg/100 g) con potente acción antioxidante (que ayuda a prevenir el envejecimiento precoz) y folatos (14 mcg/100 g) que intervienen en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico, y en menor medida de vitaminas del grupo B (B6, B3, B1 y B2). ¡Hasta el miércoles!

