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La crianza saludable de una infancia que nos desafía

Los niños hoy. Las nuevas tecnologías digitales y las extensas jornadas escolares, sumadas al sedentarismo y al riesgo de sobrepeso en los niños, plantean nuevas dificultades en la crianza.

12 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Rosana Guerra*
La crianza saludable de una infancia que nos desafía
Estudiantes de teatro de la escuela de Medida x Medida posan para Salud (Raimundo Viñuelas/LaVoz).

La crianza de los niños en nuestras sociedades mediatizadas por las nuevas tecnologías plantea nuevas formas de comunicación y también desafíos para muchos padres que pueden sentirse desorientados y angustiados frente a situaciones nuevas que tienen que afrontar.

La creación y fortalecimiento del vínculo con los hijos a través de la mirada, las caricias, los abrazos y el tiempo de calidad compartidos con ellos hacen la diferencia en la atención y el cuidado. "En primera instancia, es clave comprender que los padres somos 'maestros' de nuestros hijos, somos docentes de tiempo completo que enseñamos con lo que somos y con lo que hacemos, más que con lo que decimos", opina el médico Mario Polacov, miembro del Comité de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría Filial Córdoba. Los chicos nos miran, nos juzgan, nos imitan, son espectadores privilegiados de nuestros aciertos y de nuestras incoherencias y contradicciones. "Para lograr los cambios debemos comenzar primero con nosotros mismos, es bueno que nos 'desconectemos' de los distractivos para 'reconectarnos' con lo valioso de la vida: el diálogo sincero y profundo", considera el autor del libro Crianza saludable. Educando y comprendiendo a los hijos. Y enumera lo que considera más importante: "El juego como un momento de encuentro, el compartir momentos plenos –estar con ellos tanto física como mentalmente– y el incluir el 'tiempo familiar' en nuestra agenda de compromisos". Los especialistas consultados sostienen que hay que dejar de lado la idea utilitarista del tiempo compartido con los hijos, es decir, no cubrirlo con eventos. "Hay que dejar un vacío para que sea llenado con imaginación y creatividad; hay que dejar que los chicos se aburran y que sean capaces de despertar ideas y propuestas. Al principio, habrá que ayudarlos sugiriendo opciones, pero les surgirán rápidamente a medida que se 'entrenen'", señala el pediatra.El juego es el mejor entretenimiento de los niños, pues es una alternativa válida para toda edad. "Cuando no sepamos cómo hacerlo, serán ellos quienes nos enseñen. El juego es aprendizaje, es cercanía emocional, es disfrute sano y placentero", describe Polacov. Y apunta algunas opciones: "Juegos al aire libre, juegos de mesa, estructurados, inventados. Jugar es una experiencia que se goza y se recuerda. Juguemos más: así los chicos y los grandes seremos más felices", propone.La lectura es un hábito que debe y merece ser promovido, porque estimula la inteligencia y las funciones cerebrales, desarrolla la fantasía, mejora el lenguaje, aumenta el saber, moviliza sentimientos y ejercita el pensar. Todo comienza con el ejemplo: "Seamos lectores para que nuestros hijos lean, tengamos libros en la casa, compartamos lecturas y cuentos, regalemos libros", dice Polacov.

Derechos

El reconocer a los niños como sujetos de derechos también implica reconocer el valor de su palabra, de sus elecciones, de sus emociones, de su época y de su contexto social y cultural. “Esto pone a los adultos y también a instituciones y Estado en un lugar diferente en cuanto al modo de atender a las necesidades de educación, cuidado y protección”, advierte Gabriela Treber, secretaria general del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba. “Este cambio de paradigma –dice– pone en debate los modelos familiares, escolares y sociales de los adultos de hoy”. Asevera que es importante “acercarse a los niños”, pero no hacerlo desde los propios saberes y preconceptos de cómo debe ser la infancia, ya que es una concepción devenida de los recuerdos de la propia experiencia infantil de los adultos. “Esta es una barrera que impide la escucha y el acercamiento a los niños y jóvenes de hoy”, reflexiona la psicóloga.

Muchas veces, los adultos tienen grandes dificultades para entender y adecuarse a los modos de vincularse, expresarse y aprender de los niños, quienes están inmersos en el mundo de la conectividad y la virtualidad. “Esto lleva muchas veces a desmerecer estas modalidades innovadoras y desconocidas e, incluso, en muchos casos, a intentar adaptarlas a los viejos y conocidos parámetros a cualquier precio, incluyendo la medicalización de niños que sólo difieren en su modo de aprender y vincularse”, señala Treber.

En el viejo paradigma tutelar, generalmente se asume la condición de padres como una profesión de dar, como una entrega continua. “Pero lo cierto es que los chicos también nos dan, nos devuelven vivencias que recordamos por siempre. Y nos muestran sus ‘armas’ para enfrentar la vida, para que podamos también aprender de ellos”, destaca Polacov.

Ejemplos

Los niños son un ejemplo de perseverancia en el logro de sus objetivos: se caen y se levantan para seguir adelante, se equivocan y se reconstruyen desde el error, intentan apasionadamente hasta que alcanzan su premio. Y lo hacen con alegría, con entusiasmo renovado, con energías inagotables, sabiendo disfrutar los momentos con la máxima intensidad.

En ese sentido, Polacov insiste en que los niños son obsesivos buscadores de la verdad y la justicia, que exploran y preguntan, probando e intentando a cada paso. Son también buscadores de historias secretas. “Es la magia de una imaginación sin barreras que los transporta a una dimensión en la que todo es posible. Son genios de talento superior, licenciados en inventiva, capaces de edificar un mundo nuevo desde la belleza de su alma pura”, reflexiona. Los niños se muestran tal como son, son sinceros naturalmente, y sólo esconden a pedido. “Su conducta es el espejo que refleja sus emociones; observando lo que hacen, podemos conocer sus dilemas, sus conflictos, 
su sentir verdadero”, elogia el pediatra.

Nativos digitales

Las nuevas tecnologías modifican la vida individual, social y cultural de los niños, que son nativos digitales. “La construcción de nuestra subjetividad también está atravesada por las múltiples participaciones en estas redes, por la comunicación mediatizada por la tecnología, por la modificación del lenguaje verbal y gestual simplificado con emoticones, reducciones de términos y el poco acompañamiento de contacto gestual, visual y real”, analiza la psicóloga María Elena Cordera, presidenta de Pro-Siif, fundación destinada a promover la salud integral de niños y familias, desde sus aspectos saludables. “Estos intercambios se dan desde los primeros días, cuando mamá y abuela, papá y mamá, mamá y pediatra se comunican intercambiando fotos, sonidos o textos para ayudar a comprender al bebé recién nacido o transmitir pautas para las primeras experiencias de atención”, señala.

Los niños, nativos digitales, llegan a un mundo en el que las relaciones con los otros se encuentran mediatizadas por la tecnología. “El babycall, para escucharlo, la pantalla para que mire imágenes que lo distraigan, son elementos que los adultos emplean para poder cumplir con todas las exigencias propias de este siglo”, grafica Cordera. Y recuerda: “Ellos también se encuentran atravesados por un mundo de exigencias al instante, que sólo se resuelven con tecnología en el aquí y ahora”.

Estamos en una sociedad informatizada, lo cual no necesariamente significa comunicada. A veces, los aparatos se convierten en verdaderas barreras que interfieren la comunicación entre padres e hijos y se extienden a los otros grupos, en los que se aplican gran parte de las competencias de interacción social modeladas en el seno familiar. “Es común observar varios niños sentados en círculo, cada uno con su celular, sin hablar”, observa.

Es más, en muchos casos el abrazo, las caricias, el llanto o la risa se materializan con nuevos códigos que permiten la conexión al instante. “Los adultos deben asegurar el uso adecuado de la tecnología con una regulación apropiada del comportamiento y relación con los elementos y contenidos tecnológicos”.

*Especial