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Hallan relación entre calidad de vida y socialización

Jubilados. Si después de desvincularse de la actividad laboral las personas abandonan grupos de interacción social o dejan de hacer ejercicio, se reduce su bienestar, según un estudio.

25 de febrero de 2016 a las 12:05 a. m.
Hallan relación entre calidad de vida y socialización
Interacciones sociales significativas. Son claves para las personas durante toda la vida.

Una vida social activa, con la participación en grupos, podría extender la expectativa de vida de las personas luego de la jubilación. Así se extrae de un estudio realizado por la Universidad de Queensland en Brisbane, Australia, que además indica que, cuanto mayor es el número de grupos a los que pertenece una persona cuando acaba de jubilarse, menor es su riesgo de muerte prematura. El trabajo fue publicado en la edición digital del 15 de febrero de la revista BMJ Open y citado por la revista digital HealthDay ."Las probabilidades de morir en un plazo de seis años de dejar de trabajar fueron del 2 por ciento en las personas que eran miembros de dos grupos sociales antes de jubilarse y que permanecieron en ambos. Si abandonaban un grupo, su riesgo de muerte aumentaba hasta el 5 por ciento, y se incrementaba hasta el 12 por ciento si se salían de ambos grupos", señala el artículo."El sentimiento de pertenencia que ofrecen las conexiones a grupos sociales ayuda a las personas a sostener una vida significativa y saludable", explicó el investigador líder, Niklas Steffens, profesor del centro académico.Opinó además que la planificación social de la vida de una persona podría ser tan importante como la financiera y la médica, en términos de salud y calidad de vida."Si no pertenece a ningún grupo, inscríbase en uno", recomendó Steffens. "Si solo pertenece a uno o dos grupos, quizá deba pensar en cómo aprovecharlos al máximo, y a qué otros grupos tal vez quiera unirse. Recuerde que mantener una vida grupal activa es igual de importante que otras cosas, como el ejercicio regular", añadió.Sin embargo, es preciso aclarar que el estudio no prueba una relación de causa-efecto."Quizá los individuos tendientes a una mala salud, física o mental, sean menos sociables como resultado", consideró el doctor David Katz, director del Centro de Investigación sobre la Prevención de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, consultado sobre el tema. Katz, quien es también presidente del Colegio Americano de Medicina del Estilo de Vida (American College of Lifestyle Medicine), reconoció de todas formas que "el estudio nos recuerda la importancia que unas interacciones humanas significativas tienen para nuestro bienestar". "Que la interacción social parezca comparable con la actividad física no es un motivo para cambiar la una por la otra, sino para realizar ambas", completó. Procedimiento Para hacer el estudio, Steffens y su equipo recolectaron por un periodo de seis años datos sobre 424 jubilados. El trabajo comparó a los jubilados con individuos del mismo perfil pero que continuaban trabajando. Todos los participantes tenían una edad mínima de 50 años y paralelamente participaban en un estudio sobre el envejecimiento, en Inglaterra. Cada participante fue consultado sobre el número de grupos sociales al que pertenecía, y respondieron a cuestionarios sobre la calidad de vida y la salud física.De acuerdo con los resultados, aquellas personas cuya calidad de vida era buena antes de la jubilación eran más propensas a tener unas puntuaciones altas en el cuestionario sobre la calidad de vida después de la jubilación.La integración en grupos sociales también se asoció con una mejor calidad de vida. Cada membresía en un grupo que se perdiera después de la jubilación se asociaba con una reducción de aproximadamente un 10 por ciento en la puntuación de calidad de vida seis años más tarde, describió Steffens. Seguimiento Seis años después de la jubilación, 28 de los participantes habían fallecido. Según una calificación subjetiva, la salud no había sido un factor de predicción determinante de la muerte, pero el número de membresías a grupos sí lo fue, según los autores del estudio. No se observaron esos patrones entre los que seguían trabajando. Steffens halló asimismo que si las personas hacían un ejercicio intenso una vez por semana antes de la jubilación y siguieron haciéndolo, sus probabilidades de morir durante los seis años siguientes eran el 3 por ciento. Esa cifra aumentó al 6 por ciento si hacían ejercicio menos de una vez por semana, y al 11 por ciento si dejaban de hacer ejercicio."Somos animales sociales, y sufrimos si negamos esa parte de nuestra naturaleza", advirtió Katz. "La jubilación puede ser difícil tanto porque se pierde un sentido del propósito como porque las interacciones sociales disminuyen".