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Hábitos poco saludables a edades cada vez más tempranas

El resultado son las enfermedades crónicas. Niños y adolescentes deben reducir la ingesta de grasas propias de las denominadas “comidas rápidas” y hacer actividad física recreativa.

26 de junio de 2014 a las 12:03 a. m.
Hábitos poco saludables a edades cada vez más tempranas

En los últimos años se registró un incremento de diversas enfermedades crónicas en la población pediátrica. Una de estas es la "hipercolesterolemia", es decir, el incremento por encima de los valores normales de los niveles de colesterol presentes en la sangre. Y, si bien en muchos casos esto puede deberse a causas genéticas, la realidad muestra que es un fenómeno ligado al incremento en las tasas de obesidad y sedentarismo. Por tanto, el tratamiento de primera línea se basa en los cambios de estilo de vida. Hipercolesterolemia El colesterol es un lípido que se encuentra en los tejidos corporales y en el plasma sanguíneo. Los lípidos son sustancias que circulan en los fluidos corporales (sangre, líquido intersticial, líquido cefalorraquídeo, etcétera) asociados a proteínas denominadas apoliproteínas o apos, formando así macromoléculas complejas (lipoproteínas). En forma general, se denomina "dislipemia" a la anormalidad en las concentraciones sanguíneas de estas lipoproteínas. Alberto Lorenzatti, especialista en Cardiología y metabolismo lipídico y codirector del Instituto Médico Damic (Investigación, Docencia y Asistencia Médica), explica que además de las causas genéticas o familiares, las dislipemias pueden deberse a una patología subyacente, a factores alimentarios, a un efecto no deseado de ciertos medicamentos o a una combinación de factores. Pero que, en cualquier caso, es importante saberlo para poder tratarlo. "La persistencia de un perfil lipídico anormal a través de la niñez y la adolescencia aumenta el riesgo coronario; y si asumimos que las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de morbimortalidad en la población adulta, se considera que un diagnóstico temprano podría contribuir a la prevención de un gran número de casos", afirma Lorenzatti.En este sentido, destaca que la dislipemia más frecuente en pediatría es la denominada "poligénica" y es aquella que está asociada al aumento de prevalencia de la obesidad, a ciertos hábitos alimentarios y al sedentarismo. De hecho, el reciente estudio llamado "Global, Regional, and National Prevalence of Overweight and Obesity in Children and Adults During 1980-2013 " (publicado en la revista The Lancet el 28 de mayo) relevó en forma pormenorizada datos globales y arrojó que en 2013 la prevalencia de obesidad y sobrepeso en niños y adolescentes en los países occidentales fue del 23,8 por ciento en varones y del 22,6 por ciento en mujeres. Un diagnóstico necesario A fines de 2011, el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y la Sangre (National Heart, Lung and Blood Institute) publicó las "Guías integradas para la salud cardiovascular y la reducción del riesgo cardiovascular en niños y adolescentes", lineamientos que proveen una gran cantidad de información respecto a la detección y la prevención del riesgo cardiovascular en la población pediátrica. Muchas de estas recomendaciones apoyan la detección de estos riesgos a edades muy tempranas y se enfocan primordialmente a mejorar la nutrición, la actividad física y reducir la exposición al humo de tabaco. En esta línea, en 2012 la Asociación Argentina de Pediatría (AAP) adhirió a la propuesta de realizar estudios para detectar dislipemias en edad pediátrica y estableció que el análisis debe realizarse al menos una vez entre los 9 y los 11 años y nuevamente entre los 17 y los 21.Al igual que en la población adulta, los cambios en el estilo de vida son la primera línea de tratamiento de la dislipemia en la población pediátrica: una alimentación equilibrada con prevalencia de frutas, verduras y comidas bajas en grasa y un adecuado esquema de actividad física.

En los primeros años de vida, la actividad física en los niños debe estar basada exclusivamente en el juego. Posteriormente, también debe vincularse con la recreación, y lo ideal es que alcance niveles de competencia en la adolescencia.