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El impacto de los primeros fríos

Cambios bruscos de temperatura. Cuáles son las enfermedades respiratorias propias de esta época del año y cómo se pueden prevenir y tratar.

02 de abril de 2015 a las 12:01 a. m.
El impacto de los primeros fríos
Otro escenario. Los vientos de otoño pueden acompañar una variación de la temperatura. Cómo repercute en el cuerpo.

La llegada de los primeros fríos y, sobre todo, los bruscos cambios de temperatura, impactan en el organismo y aumentan la predisposición a padecer enfermedades respiratorias.

Resfrío y gripe son dos cuadros típicos, pero que hay que saber diferenciar. Los primeros son causados por virus que producen estornudos y secreción nasal. Se contagia por estar en espacios con partículas infectadas que quedan flotando en el aire que se respira. No tienen un tratamiento específico efectivo y no hay vacuna para prevenirlos.

La gripe, en tanto, es causada por virus específicos. Los síntomas habituales son dolor de cabeza, decaimiento, dolor muscular y fiebre alta. Se contagia por estar cerca de personas afectadas. Las defensas bajas ayudan a contraer este tipo de enfermedades, en especial en los niños. La recomendación es reposar unos días y tratar los síntomas. Si bien no presenta consecuencias, en los adultos mayores puede ocasionar complicaciones.

Otra enfermedad típica es la sinusitis, que puede ser viral o bacteriana, explican el médico otorrinolaringólogo Claudio Haissiner y el especialista en clínica Médica y Terapia Intensiva Guillermo Bordoli, de la empresa de medicina prepaga Staff Médico. Se caracteriza por generar secreción, dolor de cabeza y a veces fiebre, pero en general no ocasiona decaimiento. Se contagia por secreciones, ya que tanto el virus como las bacterias son contagiosas. Es por eso que los niños no deben concurrir a clases, y siempre se deben ventilar bien los ambientes. Se trata con antibióticos, radiofrecuencia o microcirugía en los casos más severos.

La otitis, otra de las patologías con mayor incidencia en invierno, se asocia a cuadros virales en niños y es frecuente que se presente junto a la sinusitis. Genera dolor de oído, fiebre y pérdida auditiva. El diagnóstico se realiza con una simple otoscopia (examen de oídos). Se recetan antibióticos en gotas para colocar en los oídos.

En los niños, el contagio puede producirse a través de los útiles escolares o el contacto con las manos, de ahí la importancia de que hagan reposo hasta que la infección esté controlada. También deben usar pañuelos descartables y tratar los cuadros virales y alérgicos concomitantes, así como consultar al médico cuando un resfriado común dura más tiempo del habitual.

También se debe mantener una buena alimentación, buen abrigo y aislamiento del niño en periodo de contagio. Estar al día con el plan de vacunación obligatorio y consultar al pediatra por la vacuna antigripal y contra la neumonía, en especial niños menores de 3 años, niños con antecedentes de asma o enfermedades pulmonares.

Con respecto a las diferentes formas de tratar estas enfermedades, el remedio casero que más funciona para resfríos o sinusitis es el “vaho de vapor”, ya que puede realizarse en la ducha o respirando el vapor de una olla con agua caliente. También se recomiendan nebulizaciones con solución fisiológica. No se debe agregar sal al vaho, ya que es un mito que la sal en agua caliente ayuda a aliviar el resfrío. Y siempre es bueno liberar la nariz de la mayor cantidad posible de moco, para que no de sensación de picazón en la garganta.

Las enfermedades respiratorias invernales son las mismas en niños y adultos. La diferencia es que las vías respiratorias de los adultos se encuentran más desarrolladas, pero también han sufrido más, porque han sido utilizadas por más tiempo (envejecidas), sobre todo en pacientes con asma, bronquitis crónica y fumadores. Por lo tanto, en estos pacientes, la posibilidad de contraer una enfermedad infecciosa o alérgica es mayor.

Hay un grupo vulnerable, que tiene más altas posibilidades de sufrir una enfermedad respiratoria invernal: son las mujeres embarazadas, los diabéticos, los que sufren insuficiencia cardíaca o enfermedades que comprometan la inmunidad y los mayores de 65 años.

Consulta

Cuando la gripe o el resfrío presentan una secreción purulenta, tos acompañada de mucosidad amarillento-verdosa, fiebre alta, dolores musculares y sensación de astenia (cansancio extremo) o dolores de cabeza importantes, es necesario consultar al médico de cabecera.

Si no se consulta en estos casos, se puede sufrir una recaída, que por lo general tiene que ver con la enfermedad de base del paciente. Asimismo, el incumplimiento de las indicaciones médicas, sobre todo lo que tiene que ver con los plazos de tratamiento antibiótico y el tiempo de reposo, genera recaídas.

Es importante tener en cuanta que el reposo es una indicación médica que debe ser cumplida. No sólo mejorará la salud del enfermo, sino que también evitará que él contagie a las personas de su entorno, ya sea familiar o laboral.

Es difícil determinar cuándo hay abuso del reposo, pero cabe señalar que el no exponerse al frío cotidianamente provoca que el primer contacto nos encuentre con una mala regulación térmica. Así que, salvo que haya riesgo de contagio, pasado el cuadro febril se puede regresar a la rutina 24 horas después.

La consulta médica ante la enfermedad ya es tardía, pero un contacto oportuno con nuestro médico clínico de confianza en abril para saber cómo podemos y qué debemos hacer para prevenir estas enfermedades, será mucho más efectivo para conservar la salud durante la época invernal. La prevención en estas enfermedades es altamente eficaz.

Además, la consulta médica preventiva podrá determinar la indicación de vacunas, ya sean inyectables o por vía oral. Además de la antigripal, hay otras que deberíamos considerar según el caso como la antineumocócica.

Por último, se deben tener temperaturas agradables en los hogares, pero no que permitan estar desabrigados o en ropa demasiado liviana, ya que al salir se sufren diferencias térmicas con el exterior que pueden provocar de por sí una alteración en las defensas. Una temperatura agradable es de 21 grados y las casas o departamentos deben ventilarse al menos una vez por día.

Recomendaciones

Guardar el descanso correcto (tratar de dormir ocho horas).

Evitar las diferencias de temperatura (abrigarnos y desabrigarnos cuando vamos o volvemos del exterior de un lugar calefaccionado).

Hidratar el organismo correctamente, ya que por el frío podemos tener baja sensación de sed.

Ingerir bebidas calientes para mejorar la regulación de la temperatura corporal.

Evitar la pérdida de esa temperatura corporal utilizando abrigo adecuado, como guantes, gorro y bufanda.