Turismo cero: esta vez, en Semana Santa "celebraron" que nadie fuera a las Sierras
Hubo nulo movimiento turístico. Se acentuaron controles en rutas de acceso a los valles y en las localidades serranas.
Esta vez, en el "finde" de Semana Santa hubo gendarmes con barbijos exigiendo el Certificado Único de Circulación, y no informantes turísticos entregando folletos en los accesos a las localidades del Valle de Calamuchita.
Las calles, balnearios, bares y paseos turísticos vacíos, en este particular momento, marcaron esta vez un récord, pero no de afluencia, sino de ausencia de turistas.
Las 25 mil plazas disponibles en hoteles y cabañas de este valle turístico quedaron desocupadas.
Una mayor concientización de la gente y los fuertes controles internos de los municipios y en las rutas aplanaron aún más el mínimo movimiento que se había registrado durante el “finde” largo que hubo en marzo, el primero en modo pandemia.
“Los controles de Gendarmería ayudaron mucho a limitar el ingreso a la ciudad, estamos conformes con el resultado, podemos decir que hubo turismo cero”, apuntó Cintia Costa, secretaria de Turismo de Santa Rosa de Calamuchita.
“Nunca hubiese imaginado tener que publicar en mis redes que la gente no venga, porque vivimos de eso”, marcó sobre la paradoja que atraviesa el sector Facundo Suárez, director de Turismo de Villa Rumipal.
Remarcó que pese al golpe que provoca la pandemia a la actividad, que en estos destinos es “transversal a todos los rubros”, el único camino es profundizar la interrupción, para que la reactivación llegue antes.
El funcionario estimó que el turismo volverá a surgir en octubre, y que las vacaciones de julio seguramente desaparecerán del mapa turístico. Es la opinión ya dominante en el sector: julio no existirá.
Los controles y el freno de la propia gente, que decidió quedarse, ayudó a que no se ocuparan tampoco las casas de “veraneo”, que sí tuvieron un leve movimiento el fin de semana largo anterior.

Una fiesta sin invitados
El “finde” en que Villa General Belgrano hubiera celebrado los 50 años de la Fiesta de la Masa Vienesa, se festejó la ausencia de turistas, en un Salón de Eventos absolutamente vacío y cerrado. Hace semanas, el evento se había aplazado por la pandemia.
“Se intensificaron los controles y no tuvimos ingreso de turistas, la gente tomó mayor conciencia que el último fin de semana largo, dándose cuenta de la dimensión de esta pandemia”, señaló Gabriela Cachayu, secretaria de Turismo de Villa General Belgrano.
No aventuró fecha para la reactivación, que dependerá de la evolución de la emergencia sanitaria.
“Estamos esperando día a día, cuando se produzca el pico y cuando empiece a descender, como para poder comenzar a proyectar la apertura del turismo; si bien va a ser uno de los últimos rubros a reabrir, contamos con una ventaja porque el turismo nacional va a ser el que empiece a movilizarse y estamos en un lugar estratégico y la villa es muy elegida”, apuntó.
Pablo Sgubini, titular de la Red de Municipios Turísticos de Argentina, dijo que esta vez las barreras sanitarias en las rutas y los controles en los accesos al Valle lograron “turismo cero”, corrigiendo las grietas del feriado anterior. También valoró los controles internos en los pueblos.
“Se ha progresado mucho en cuanto a evitar la propagación por circulación y llegada de personas”, opinó.
Cecilia Miretti, de la Asociación Hotelera de Calamuchita (AHAB), coincidió en que no hubo turistas. “De parte del sector hotelero/gastronómicos hubo un excelente acatamiento y cada comuna y municipio dispusieron controles para que desactivar alojamientos no registrado y casas de fin de semana”, agregó. Hasta los pronósticos más optimistas, no ven la reactivación hasta después de julio, con unas vacaciones que ya se consideran “perdidas” para la actividad.
En otros valles turísticos cordobeses, como Punilla y Traslasierra, la impresión es similar: no hubo movimiento, los controles en las rutas de acceso impidieron hasta el mínimo intento, y esta vez se contó como logro, al revés de siempre, que no hubiera turistas.

