Saludable. Cómo preparar mermelada de mandarina sin azúcar
Con pocos ingredientes y una cocción sencilla, es posible preparar una conserva casera ideal para desayunos, meriendas y postres. El paso a paso para lograr una mermelada de mandarina sin azúcar, con todo el aroma de los cítricos.
La mermelada de mandarina sin azúcar se convirtió en una de las recetas favoritas de quienes buscan opciones más saludables para el desayuno o la merienda sin resignar sabor. Gracias al dulzor natural de esta fruta y al uso de un edulcorante apto para cocción, es posible obtener una conserva aromática, fresca y perfecta para acompañar tostadas, yogures, panqueques o incluso rellenar postres.
Además de ser una alternativa con menos azúcares agregados, esta preparación permite aprovechar las mandarinas de estación y conservarlas por varios días en la heladera. Lo mejor es que no requiere técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir.
Qué necesitás y cómo preparar esta mermelada de mandarina sin azúcar
Con una cocción lenta y algunos trucos para evitar el amargor característico de la parte blanca de la fruta, el resultado es una mermelada de textura suave, color intenso y un perfume cítrico irresistible. Para eso necesitás:
- 1 kg de mandarinas.
- 200 ml de agua.
- Jugo de 1 limón.
- Ralladura de 1 mandarina (opcional).
- Edulcorante apto para cocción equivalente a 200 gramos de azúcar (stevia, sucralosa o el de preferencia).
- 1 cucharadita de agar-agar o 1 sobre de gelatina sin sabor hidratada (opcional, para una textura más firme).

El primer paso consiste en pelar las mandarinas, retirar todas las semillas y eliminar la mayor cantidad posible de la parte blanca de la cáscara, ya que suele aportar un sabor amargo durante la cocción. Luego, cortar los gajos en trozos y colocarlos en una olla junto con el agua y el jugo de limón.
Incorporar el edulcorante elegido y, si se desea potenciar el aroma cítrico, sumar la ralladura de una mandarina. Cocinar a fuego bajo durante unos 20 a 25 minutos, revolviendo cada tanto para evitar que la preparación se pegue al fondo de la olla. Con el paso de los minutos, la fruta comenzará a deshacerse y el líquido irá reduciéndose hasta adquirir una consistencia más espesa.
Si se busca una mermelada con mayor cuerpo, este es el momento de agregar el agar-agar o la gelatina sin sabor previamente hidratada. Mezclar bien hasta que se integre por completo y cocinar unos minutos más. Finalmente, envasar la preparación aún caliente en frascos de vidrio previamente esterilizados, cerrar bien las tapas y dejar enfriar antes de llevar a la heladera.
Una vez lista, la mermelada de mandarina sin azúcar puede conservarse refrigerada durante varios días y utilizarse en múltiples recetas. Su sabor fresco, su intenso aroma cítrico y la ausencia de azúcar agregada la convierten en una excelente opción para quienes desean disfrutar de un clásico casero con un perfil más saludable.



