Paso a paso. Cómo preparar arroz inflado casero en sólo minutos

Crujiente, versátil y muy fácil de hacer, el arroz inflado es uno de esos snacks que despiertan recuerdos de infancia. Con pocos ingredientes y una técnica sencilla, se puede preparar en casa para disfrutar solo, en postres o como complemento de distintas recetas.

22 de junio de 2026 a las 12:19 a. m.
Cómo preparar arroz inflado casero en sólo minutos
El arroz inflado puede utilizarse en preparaciones dulces o saladas y conservarse durante varios días en un recipiente hermético.

Pocos snacks tienen la capacidad de despertar tantos recuerdos como el arroz inflado. Ligero, crujiente y versátil, suele estar presente en golosinas, barras de cereal, postres y desayunos. Aunque muchas personas lo compran ya elaborado, lo cierto es que también puede prepararse en casa con ingredientes básicos y sin necesidad de equipamiento especial.

La técnica consiste en transformar arroz cocido en pequeños granos aireados mediante un proceso de secado y fritura rápida. El resultado es una textura crocante que puede adaptarse tanto a recetas dulces como saladas.

Qué necesitás y cómo preparar el arroz inflado en casa

El primer paso es cocinar 100 gramos de arroz redondo en abundante agua hirviendo durante unos 14 o 15 minutos, o según las indicaciones del fabricante. Una vez cocido, debe escurrirse muy bien y distribuirse sobre una bandeja cubierta con papel vegetal, procurando que los granos queden separados.

El arroz inflado puede utilizarse en preparaciones dulces o saladas y conservarse durante varios días en un recipiente hermético.
El arroz inflado puede utilizarse en preparaciones dulces o saladas y conservarse durante varios días en un recipiente hermético. (Imagen web)

Luego llega una etapa clave para lograr el inflado: la deshidratación. El arroz debe colocarse en un horno precalentado a 75 °C durante aproximadamente 50 minutos. A mitad de la cocción conviene removerlo para que se seque de manera uniforme. Los expertos destacan que este paso es fundamental, ya que si el arroz conserva humedad no inflará correctamente al freírse y absorberá más aceite.

Cuando los granos estén completamente secos, se procede a la fritura. Para ello, se calientan unos 300 gramos de aceite de oliva o girasol en un recipiente profundo hasta alcanzar una temperatura cercana a los 180 o 190 °C. El arroz debe freírse en pequeñas tandas durante apenas unos segundos. En ese momento los granos comenzarán a expandirse y subirán rápidamente a la superficie.

Una vez inflado, se retira y se coloca sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Mientras aún está caliente, puede condimentarse según el gusto de cada persona. Las opciones son variadas. Para una versión salada, se puede agregar sal en escamas, pimentón o especias aromáticas.

En cambio, quienes prefieran una alternativa dulce pueden incorporar azúcar, cacao en polvo, canela o incluso un toque de miel o sirope. La receta rinde aproximadamente cuatro porciones y cada una aporta cerca de 120 calorías. Además, si se guarda en un recipiente hermético y en un lugar seco, el arroz inflado conserva su textura crujiente durante una semana.