Vamos viendo y le vamos dando
El Gobierno y los grupos opositores están disputando una carrera que consiste en correrse todo el tiempo por izquierda. Adrián Simioni.
El Gobierno y los grupos opositores están disputando una carrera que consiste en correrse todo el tiempo por izquierda. Después de perder las elecciones legislativas de 2009, el kirchnerismo buscó aire con anuncios y leyes simpáticas, como la estatización de Aerolíneas y de las AFJP. Casi nadie en la oposición se animó a advertir clarito y en voz alta sobre las pérdidas que daría (y da) Aerolíneas y la lenta desaparición que eso implica para las aerolíneas privadas, que jamás podrán competir contra los multimillonarios subsidios de esa empresa ineficiente. Y nadie chistó por la transformación del ahorro previsional en un impuesto liso y llano para gastar ya. La oposición empezó luego a impulsar la asignación universal por hijo. Cristina Fernández se la robó y la anunció por cadena. Entonces, los opositores sacaron a relucir el 82 por ciento del salario mínimo para jubilados. Como hizo el Gobierno con la asignación, no planteó de dónde saldría la plata.Ahora, después del aparente traspié del Gobierno en su campaña contra los propietarios de Papel Prensa, reaparece su necesidad de congraciarse. Eso, y la evidente cuota de poder que el matrimonio presidencial tuvo que ceder al gremialista Hugo Moyano, explica que hayan puesto a baño maría proyectos que estaban en el freezer . Como una amenaza a los que se porten mal, como los industriales y empresarios que no se alinearon en la pelea con los diarios. Hay unos 84 proyectos de este tipo en el Congreso.El derecho de los trabajadores a participar de las ganancias está en la Constitución. Y rige en Chile, México, Perú, Venezuela y Brasil, cada uno con especificidades que no contemplan los proyectos en el Congreso. Por caso, en Chile y México se compensan pérdidas de ejercicios anteriores. Al final, no será para tanto. Los ajustes siempre suceden: para solventar ese nuevo impuesto, las empresas terminarán pagando menos salario o aumentando sus precios, lo que es lo mismo a los efectos del poder de compra global. Pero hay dos problemas: Uno es que siempre pagan los mismos. La mayor presión de costos laborales sobre las empresas "grandes" (en Argentina ya están en extinción, de tanto ser las malas de la película) seguirá ampliando el margen de competencia desleal que beneficia a una miríada de "pequeñas" a las que no hay forma de hacerles pagar ni los aportes patronales. El otro problema, mayor, es esta carrera demagógica de oficialistas y opositores, bajo el lema "vamos viendo y le vamos dando". Desde Aerolíneas al fin del ahorro previsional, son todas hipotecas a mediano y largo plazo que no forman parte de ningún plan. El riesgo es estrellarse contra algún obstáculo que esté justo de ese lado: el izquierdo.

