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Uso y abuso de las extraordinarias

La Carta Orgánica de la ciudad de Córdoba no brinda demasiados detalles sobre las sesiones extraordinarias del Concejo Deliberante. 

08 de febrero de 2014 a las 02:00 p. m.
Marcela Pistarini
Uso y abuso de las extraordinarias

La Carta Orgánica de la ciudad de Córdoba no brinda demasiados detalles sobre las sesiones extraordinarias del Concejo Deliberante. Sólo dice que pueden ser convocadas por el Ejecutivo o por el viceintendente o quien ejerza la presidencia del Concejo, a pedido de un tercio de los miembros. Es decir, deja a criterio del intendente y su vice la decisión de cuándo, por qué y para qué sesionar fuera del período ordinario (Municipio apelará el fallo que frenó la suba del boleto).

Pero, aunque no lo dice de modo expreso, el espíritu es que las extraordinarias sean una herramienta para tratar proyectos urgentes que, por una cosa u otra, no pudieron ser tratados en el período or­dinario. Sin embargo, lo que debería ser extraordinario ­(algo "fuera del orden o regla natural") se ha convertido en una práctica común, que se­duce a gobernantes de todos los niveles.¿Cuál es la razón? Basta observar el listado de proyectos tratados durante el año, en el Concejo Deliberante, la Legislatura provincial y el Congreso nacional, para darse cuenta de que las sesiones extraordinarias no responden a una ­necesidad de mayor tiempo, sino a un artilugio para "sacar" con rapidez, y tal vez para que la gente en vacaciones no se dé cuenta, proyectos antipopulares, que nunca son gratos de comunicar. Ejemplos sobran. La polémica aprobación de la suba del boleto urbano es uno. Pero sería injusto achacarle sólo a Mestre una maniobra a la que todos echan mano, tergiversando el fin con el que fueron instauradas las sesiones extraordinarias. En un mes, el intendente ­inaugurará un nuevo período de sesiones legislativas. Será la oportunidad de explicarle a los vecinos por qué y para qué pagarán 5,30 pesos el boleto.