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Una semana que promete datos clave

La investigación de la muerte de Nisman entra en un terreno de definiciones importantes. Se esperan resultados del cotejo de ADN y análisis de material en las uñas, para esclarecer las causas del deceso del funcionario judicial que acusó a la Presidenta y al Gobierno.

15 de febrero de 2015 a las 12:01 a. m.
Una semana que promete datos clave
Un mes. Esta semana se cumplirá un mes de que fue encontrado muerto el fiscal que tenía a su cargo investigar la causa Amia (DYN/Archivo)

Buenos Aires. La investigación judicial sobre las circunstancias y los motivos de la muerte del fiscal Alberto Nisman puede entrar en la etapa de algunas definiciones esta semana, al cumplirse casualmente un mes del suceso que provocó la actual crisis política, filo institucional. Los análisis de ADN del material que se halló debajo de las uñas del funcionario judicial, encontrado muerto a cuatro días de haber acusado a la Presidenta y sus funcionarios de encubrir iraníes acusados de participar en el atentado a la Amia, al igual que los estudios toxicológico e histopatológico, que se conocerán los próximos días, aportarán elementos "duros" como para empezar a descartar hipótesis en torno a si la muerte del fiscal de la causa de la mutual judía se debió a un homicidio, un suicidio o un suicidio instigado.También puede contribuir en ese sentido el testimonio que, al parecer, finalmente esta semana dará el histórico poderoso exjefe de los espías de la ex-Side Antonio Horacio "Jaime" Stiuso ante la fiscal del caso, Viviana Fein, cuya declaración, que iba a producirse la semana pasada en lugar y día secretos, se postergó sin explicación alguna de parte de la fiscalía.Igualmente, puede aportar a la dilucidación del hecho el resultado, cualquiera sea, del cotejo de los restos del único perfil genético (ADN) distinto al de Nisman que se halló la semana pasada en un pocillo de café en la pileta de la cocina del departamento del fiscal. La jueza Fabiana Palmaghini ordenó compararlos con el ADN de Diego Lagomarsino, el técnico en informática, empleado y excepcionalmente remunerado por el fiscal Nisman. Lagomarsino es, por ahora, el único imputado en el caso, aunque por un motivo en apariencia secundario: haberle prestado, según él mismo lo admitió ante la fiscal al día siguiente de la muerte, la pistola Bersa calibre 22 de la que partió el tiro mortal, el 18 de enero pasado.Secundario, o colateral, en apariencia, si se toma en cuenta la opinión de criminólogos académicos, según los cuales todo suicida siempre deja un mensaje ex (in) culpatorio de su decisión de quitarse la vida. De acuerdo con ese razonamiento de expertos, también a ello se ajusta el caso de Nisman: la bala que terminó con él partió de un arma que, la haya o no accionado él, ante su insistencia, le facilitó Lagomarsino. "Es la primera vez que te pido un favor", fueron las palabras más, palabras menos, con las que el fiscal le pidió el sábado previo que le prestara la Bersa 22, según dijo el mismo técnico informático en su testimonio ante la fiscal. El mensaje implícito de Nisman habría sido, según esos expertos: hurguen por el lado de quien le prestó el arma con la que "me suicidé, o fui suicidado". Hipótesis de suicidio Por ahora, al menos, todo parece indicar que la muerte de Nisman fue producto de un suicidio. Aun cuando la segunda prueba sobre barrido electrónico que determinó la inexistencia de restos del disparo en sus manos, que la semana pasada se hizo en Salta y que coincidió con la primera en Buenos Aires, tengan poco peso para pensar lo contrario, por tratarse de un resultado previsible en armas de bajo calibre como el 22. Del estudio toxicológico que se conocerá esta semana, justamente el miércoles 18, a un mes de la muerte, día de la "Marcha del silencio", es probable que surja un resultado de peso en la investigación. "Fortalecería la hipótesis de que se trató de un suicidio", dijo a este diario una fuente cercanísima a las actuaciones judiciales de la investigación, testigo de las primeras horas de la pesquisa posteriores al hallazgo sin vida de Nisman, la noche del lejano domingo 18 de enero en el que se lo encontró muerto.¿Suicidio simple, o suicidio instigado? Una pregunta sin respuesta. Nunca se ha podido probar en la historia judicial argentina la figura de suicidio instigado. La fuente sólo se limita a aportar nombres que del entrecruzamiento de llamadas de los últimos días de Nisman, desde que presentó la denuncia judicial contra la Presidenta, el miércoles 14, hasta su muerte, el domingo 18, Stiuso fue apenas el segundo que más comunicaciones cruzó con él. El primero, el tercero y el cuarto, en frecuencias de llamadas, y en ese orden, son diputados pertenecientes al mismo sector político: los macristas Laura Alonso, Sergio Bergman y Patricia Bullrich.