Una preocupación que las encuestas no miden
Entre el relato del Gobierno nacional y las críticas de la oposición –donde están el delasotismo y el mestrismo– está la realidad.
Los funcionarios provinciales y municipales de las áreas sociales de cada administración miden sus palabras cuando hablan del futuro inmediato, pero no ocultan su preocupación por lo que viene. Se avecina un fin de año que, como lo marca la historia del país y la provincia, son meses de recalentamiento del clima social cuando la economía envía señales de deterioro. Nadie quiere aparecer como alarmista y tampoco se autoincriminan. Si bien no tienen responsabilidades en el manejo de la economía nacional, los funcionarios delasotistas y mestristas también deben asumir culpas cuando no se satisfacen las demandas mínimas de los más necesitados.Argentina vivió su peor crisis económica, social y política a fines de 2001 y principios de 2002. Luego, vinieron varios años de fuerte crecimiento de la economía. Esto generó un notable descenso de los índices de desocupación y pobreza en todo el país.En el último año, los parámetros económicos comenzaron a mostrarse en rojo. Esta situación repercute de inmediato en los sectores más desprotegidos. Entre el relato del Gobierno nacional y las críticas de la oposición –en la cual se inscriben el delasotismo y el mestrismo– está la ancha franja de la realidad.La situación social no es todo lo brillante que remarcan desde la Casa Rosada. Tampoco la catástrofe que dibujan algunos opositores, con sed de poder.Córdoba es una provincia rica, con muchos recursos naturales y una economía diversa, que no depende tanto del Estado. Sin embargo, aumentó la demanda de asistencia y los pronósticos para el futuro inmediato no son alentadores.

