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Una encuesta para acomodarlos

Las campañas electorales dejan al desnudo las contradicciones entre la ley y la cultura política, las de los candidatos y dirigentes, y también las de los ciudadanos.

07 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Una encuesta para acomodarlos

Tanto que se habla de encuestas, el domingo va a haber una gigante. Los argentinos responderán por cada distrito electoral cómo están sus preferencias para la elección de octubre, en la que se renovará parcialmente el Congreso Nacional.

En lo conceptual, las primarias son un instrumento muy interesante para que los ciudadanos puedan intervenir en la selección de candidatos que cada partido o alianza presenta a la votación general. Pero la legislación no siempre alcanza para modificar la cultura política.

Y así son escasos los casos en los que hay una competencia real para dirimir las precandidaturas a legisladores nacionales. Tal vez, el caso de la coalición porteña Unen sea el más destacado.

Las primarias del peronismo y el radicalismo de Córdoba aparecen con un resultado cantado de antemano, ya que hasta los adversarios internos de Juan Schiaretti y Oscar Aguad los dan ya como ganadores, con la incógnita en el PJ respecto de si Martín Llaryora sacará los votos suficientes para estar o no en la lista de octubre.

Es entonces cuando las primarias se transforman en lo que en el automovilismo son las rondas de clasificación para determinar la grilla de largada de la final.

En el caso cordobés, una de las incógnitas es saber si habrá o no polarización entre el PJ y la UCR en las primarias. De ser así, Schiaretti y Aguad podrían incrementar su caudal electoral en octubre respecto de agosto. El radical se podría beneficiar con el corrimiento de votantes de otros partidos que quieran ganarle al delasotismo. El exgobernador podría captar otras variantes del voto peronista.

Por eso, Unión por Córdoba cerrará la campaña diciendo que la diferencia de Schiaretti sobre Aguad es marcada, mientras los radicales asegurarán que no están lejos.

También hay mucho en juego por parte de los referentes partidarios que no son candidatos. José Manuel de la Sota ha encabezado la campaña y se juega su liderazgo, tanto en función de la jefatura del partido gobernante en Córdoba como de su proyección nacional. Ramón Mestre debuta electoralmente como jefe del radicalismo y pone en consideración su gestión municipal.

Para otros, el desafío es pasar los dos dígitos. Se necesita entre el nueve y diez por ciento de los votos en octubre para obtener una banca, y tras ese objetivo pujan la kirchnerista Carolina Scotto, la peronista Olga Riutort y el macrista Héctor Baldassi. El lugar que ocupen en la grilla también tendrá un valor simbólico para la campaña hacia el 27 de octubre.

Los tres, con ambiciones, necesidades y coyunturas distintas, coinciden en expectativas numéricas: si sacan por encima del 10 por ciento en las primarias, celebrarán; si están por debajo de ese guarismo, irán preocupados a la general.

En el caso del juecismo, se da una situación particular. Pese a ser la segunda fuerza política provincial y representar a la coalición que salió segunda en la última elección presidencial, la aspiración de la lista que encabeza Ernesto Martínez se redujo a poder estar en la general, lo que implica pasar el piso del 1,5 por ciento.

Este caso es un botón de muestra de lo confusas que son a veces las demandas ciudadanas y su correspondencia con comportamientos electorales. Por un lado, hay un reclamo de renovación, de que no se repitan siempre los mismos nombres; por otro, la intención de voto de Luis Juez, que fue candidato a todo en el novel y personalista proyecto que encabeza, no tiene ninguna relación con la de uno de sus legisladores más cercanos.

Hay unos cuantos ejemplos más de esa discordancia entre posiciones cívicas y voto puesto en la urna. Hubo muchas críticas en esta campaña sobre el abuso en la utilización de los aparatos del Estado a favor de los candidatos de los partidos gobernantes en cada nivel. Pero los candidatos que tuvieron estructura estatal detrás para hacer proselitismo van a reunir en Córdoba al menos un 80 por ciento de los votos.

Es frecuente escuchar voces que piden “propuestas”, “ideas”, “proyectos”, “soluciones concretas”, tantas como las que dicen estar “hartas” de las publicidades de campaña, declaraciones de candidatos, folletos y otro material explicativo.

Es que así como las leyes suelen ir por un lado y la cultura por otro, los ciudadanos muchas veces suelen ser tan contradictorios como los dirigentes que tanto cuestionan.