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Un sistema que ya cumplió un siglo y debería ser cambiado

El voto de una papeleta por partido se implementó en la ley Saénz Peña de 1912. Sigue generando inconvenientes. Varias provincias cambiaron por la boleta única o el voto electrónico.

27 de octubre de 2013 a las 05:02 p. m.
Roberto Battaglino
Un sistema que ya cumplió un siglo y debería ser cambiado

El 10 de febrero de 1912 el Congreso Nacional sancionó la ley 8.871. Se conoció como ley Sáenz Peña y estableció el voto secreto, obligatorio y universal, que cerró medio siglo de fraudes y elecciones amañadas.

En abril de aquel año debutó el nuevo sistema electoral en Buenos Aires y Santa Fe. Su aplicación general fue en las votaciones de 1916, que consagraron presidente a Hipólito Yrigoyen.

De aquellas elecciones de los albores del siglo 20 viene el sistema de una papeleta por partido, con el que se sigue votando hasta hoy a nivel nacional.

Cada partido imprime su boleta, el Estado reparte una determinada cantidad, las autoridades de mesa la distribuyen en el cuarto oscuro y los fiscales partidarios se encargan de reponerlas en caso de faltantes por la razón que fuese.

En estos últimos años, varias provincias argentinas decidieron clausurar el mecanismo centenario y lo modificaron por otros sistemas: Córdoba y Santa Fe aprobaron la boleta única (un único papel impreso por el Estado con todos los candidatos para que cada elector señale su preferencia), mientras Salta fue hacia el voto electrónico.

En otros distritos se discuten reformas políticas similares.

En el Congreso de la Nación, no se ha dado ningún debate respecto a la modificación del sistema de votación. Es más, la presidenta Cristina Fernández defendió el actual mecanismo de las boletas partidarias.

Hoy, festejando 30 años de democracia ininterrumpida, en Córdoba y en otros puntos del país se vivieron sobresaltos, polémicas y denuncias por supuestas manipulaciones con las boletas.

La desventaja es muy notoria entre los partidos que no tienen un fiscal por mesa y los que sí lo tienen en una provincia con casi 8 mil mesas electorales.

Tal vez sea una buena ocasión para discutir si un siglo del mismo sistema de votación no es ya un tiempo más que suficiente para cambiarlo.