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Un eterno viaje a lo desconocido

El servicio de higiene urbana representa un gran círculo vicioso en el que está enredada la Municipalidad de la ciudad de Córdoba.Sucede desde hace 30 años y el municipio no logra salir airoso, a pesar de las variantes que se intentaron.

08 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Un eterno viaje a lo desconocido

Fuera con prestación concesionada o mediante empresa estatal; con inclusión de más o menos servicios; con o sin tope prefijado en materia de gasto asignado. No anduvo.

Desde que a mediados de la década de 1980 Ramón Mestre padre comparó ese contrato –entonces en manos de Aseo– con una onerosa mucama que debía pagar caca mes la ciudad, no son muchas las cosas que han cambiado estructuralmente.

A lo sumo, se modificaron los nombres de las prestatarias, pero otras variables fueron inmutables, como los elevados costos de la prestación, los avances casi nulos en la idea de generar menos residuos, y ni qué hablar de la utopía de seleccionarlos y llegar a transformar –algún día– la basura en ingresos, como ocurre en buena parte del mundo desarrollado.

En Córdoba nunca se afianzó la idea de que la higiene urbana fuera ya una materia aprobada, que habilitara al municipio a ocuparse de otras prioridades.

Además de implicar el mayor contrato que paga el municipio (históricamente ha consumido entre el 13 y el 20 por ciento del presupuesto) el servicio de higiene fue siempre una brasa caliente para el intendente de turno.

Rubén Martí acumuló prórrogas y sólo licitó antes de irse: Germán Kammerath y Luis Juez optaron por el “siga, siga”. Daniel Giacomino chocó contra una pared al querer licitar y terminó armando la estatal Crese a las apuradas. Ramón Mestre se sacó con rapidez de encima esa firma y cedió contratos precarios a las privadas Lusa y Cotreco. Hace más de un año tiene parada la licitación iniciada, sin poder cerrarla, ni declararla desierta.

Según quien gane, el domingo habrá una bisagra, aunque la perspectiva marca que la prestación seguiría siendo privada. El tema es con qué servicios y a qué ­costo.