Un estilo abierto con la prensa, pero a la vez vehemente
La organización no se percató de que los periodistas habíamos dejado un par de grabadores detrás de las largas cortinas del salón donde se desarrollaba el discurso. Lo que vino después ya es historia conocida.
En la ya inexistente Casa de las Tejas los periodistas podíamos ingresar hasta casi la puerta del despacho oficial. Una mampara de madera separaba el área pública de la zona donde se ubicaba, en este caso, Eduardo Angeloz.
No era extraño que al abrirse esa doble hoja por algún motivo –el paso de un mozo con café– uno pudiera observar con quién estaba en audiencia o quiénes lo aguardaban, material más que valioso para cualquier cronista.
Tampoco era raro que el mismo Angeloz invitara a la prensa a pasar a ese despacho, en grupo o en forma individual. Personalmente, en dos ocasiones se dio ese breve intercambio a solas, relacionado con el tratamiento periodístico de temas de gobierno.
En uno de ellos, recuerdo, no disimulaba su ofuscación por noticias sobre un brote de hepatitis en pleno aluvión de San Carlos Minas, cosa que él negaba en forma vehemente y categórica.
A Angeloz se le podía preguntar cualquier cosa, con la salvedad de que en los temas más espinosos había que bancarse sus respuestas. “El señor pertenece a un diario que está en contra mío”, me dijo casi a los gritos, en una ocasión, en el Congreso de la Nación.
Ese estilo, si se quiere abierto, contrastó con un episodio vivido en 1988, cuando en un congreso radical, en uno de los hoteles de Embalse donde se hablaría de su candidatura presidencial, ordenó que la prensa no entrara.
En ese ámbito hermético, el gobernador de Córdoba disparó su presagio de que el entonces presidente, Raúl Alfonsín, saldría de la Casa Rosada en un auto con “vidrios oscuros”. El cimbronazo en el partido es aún recordado.
La organización no se percató de que los periodistas habíamos dejado un par de grabadores detrás de las largas cortinas del salón donde se desarrollaba el discurso. Lo que vino después ya es historia conocida.

