Un efecto no deseado para el PJ
Sin hacer pronóstico sobre si esto incidirá en el resultado de los comicios del 27 de octubre, los K lograron un pequeño objetivo: debatir la realidad local, algo que no ocurrió en la campaña para las pasadas elecciones primarias.
El escándalo de los policías detenidos por presuntos vínculos con el narcotráfico, más otros problemas de gestión como los conflictos en el Poder Judicial y el sector de la Salud, sumados a la polémica por la radicación de Monsanto en Malvinas Argentinas, produjeron un efecto no deseado para el oficialismo provincial: la discusión de temas locales se coló en la campaña.
Desde el delasotismo admiten esta situación y apuntan al Gobierno nacional. “Hablemos de Córdoba” es uno de los eslóganes de Carolina Scotto, la primera candidata del kirchnerista Frente para la Victoria.
Sin hacer pronóstico sobre si esto incidirá en el resultado de los comicios del 27 de octubre, los K lograron un pequeño objetivo: debatir la realidad local, algo que no ocurrió en la campaña para las pasadas elecciones primarias. Y, de paso, no centrar los debates en los problemas que afronta el Gobierno nacional.
El gobernador José Manuel de la Sota se encargó de señalar en cortos publicitarios en medios audiovisuales que los problemas que han surgido en las últimas semanas en su gestión son producto de operaciones orquestadas desde la Casa Rosada.
Más allá de los debates encendidos –no desprovistos de “chicanas”– propios de esta época preelectoral, algunos de los cimbronazos que padece su gestión tienen una raíz más profunda que una discusión de campaña.
La investigación judicial en el área de Drogas Peligrosas de la Policía tiene antecedentes que se remontan a varios años atrás. Algunos legisladores, como el vecinalista Aurelio García Elorrio, la izquierdista Liliana Olivero y el juecista Ricardo Fonseca, hace tiempo vienen alertando sobre el flagelo del narcotráfico.
Hasta un funcionario provincial, Sebastián García Díaz, fue eyectado del cargo de secretario de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico de la gestión de Juan Schiaretti por difundir un informe que señalaba una “favelización” de Córdoba por el tema drogas.
No caben dudas de que en campaña se agigantan problemas que estaban latentes. Sin embargo, eso no significa que estos no existan o sean inventados.
Hasta que se abran las urnas y se cuenten los votos, persistirá la incógnita si estos sofocones en la gestión delasotista impactarán en la cosecha de votos de Unión por Córdoba.
Desde el Centro Cívico, repiten a coro que no existe erosión de votos. Los oficialistas blanden encuestas que dicen que la lista que encabeza Juan Schiaretti está 10 puntos por encima del radicalismo.
Es una cara de la moneda. Por lo bajo, algunos funcionarios delasotistas admiten que llegar a los 30 puntos será un triunfo para el PJ.
De paso, admiten que hoy están dos o tres puntos por debajo de esa cifra, que sonaría a escasa para el oficialismo. Máxime cuando el gobernador De la Sota tiene aspiraciones de proyección nacional.
Claro que, como remarcan delasotistas en charlas privadas, un triunfo por 10 puntos en una elección legislativa no se discute.
Más allá del ruido electoral, los problemas que sacuden al delasotismo amagan con prolongarse después del 27 de octubre. La investigación sobre la Policía puede profundizarse y llegar hasta algunos responsables políticos, no sólo uniformados.
La polémica por Monsanto pronostica un verano caliente. Ante ello, De la Sota ensayó una nueva estrategia: le tiró la pelota al Gobierno nacional por la radicación de la empresa en Malvinas Argentinas.
Tiene razón el gobernador cuando asegura que la presidenta Cristina Fernández festejó el anuncio de la empresa estadounidense de instalarse en Córdoba. No es menos cierto que la Provincia hizo gestiones –a través del ministro de Industria, Jorge Lawson– para que esa planta procesadora de semilla se instalara en Malvinas Argentinas.
Pese al esfuerzo del delasotismo por instalar la pelea con la Nación, también se discutirá la gestión local.

