Tras los saqueos, se normaliza la situación en Tucumán
Sin embargo, anoche vecinos de barrios periféricos hicieron barricadas y vigilaron armados sus casas.
La actividad en Tucumán estaba hoy casi normalizada, aunque anoche nuevamente vecinos de barrios periféricos hicieron barricadas y vigilaron armados sus casas para evitar saqueos, desconfiando de los policías, que prestaban servicios en forma habitual luego del autoacuertelamiento en reclamo de aumento salarial.
La medida de fuerza de la policía, que derivó en saqueos generalizados, con cuatro muertos y un centenar de heridos, generó un elevado costo político al gobierno de José Alperovich, que quedó plasmado con la multitudinaria marcha de anoche en la Plaza Independencia.
Durante el día se había conocido que en medio de la huelga policial, cuando la mayoría de la población quedó librada a defenderse por sí misma, el mandatario dispuso sacar todos los vehículos de su concesionaria de autos, en el centro de la ciudad, para evitar pérdidas.
Anoche, al finalizar la marcha un grupo de manifestantes se acercó hasta San Lorenzo al 200, a seis cuadras de la plaza central, y destrozó los vidrios del enorme local de la concesionaria "León Alperovich Group", propiedad del gobernador.
Los pobladores de la periferia de la capital provincial, especialmente en las localidades de Alderetes y Banda del Río Salí, volvieron a organizarse anoche para defenderse de posibles saqueos, que finalmente no se repitieron.
Así, los vecinos pasaron una nueva noche de tensión formando grupos de autodefensa que levantaron barricadas y esperaron armados a eventuales saqueadores.
Esta mañana la actividad comercial en la ciudad era prácticamente normal, se reanudaron las clases y el transporte circulaban sin dificultades.
Otra de las consecuencias de la medida policial fue el cambio de la cúpula de la fuerza por lo que ayer, sin que mediara un acto como suele ocurrir, asumió como jefe el comisario Dante Bustamante y como su segundo, Mario Rojas.
En los hospitales capitalinos aún había personas internadas, heridas durante los saqueos.
En tanto, la Justicia continuaba investigando la denuncia por sedición, entre otros delitos, presentada en medio del conflicto por el gobierno contra los policías sublevados.

