Tras la violencia, un comercio que renació desde las cenizas
Hace 30 días, vivían una jornada de dolor y angustia. Perdieron cerca de 14 millones de pesos. Fue en la avenida Donato Álvarez, en la zona noroeste de la ciudad.
“Lo que no mata, fortalece”. La moraleja de ese dicho popular le viene justo a Federico Lacase para responder cómo es posible que la sucursal Argüello de Ribeiro – a un mes de la incursión de la horda de delincuentes que arrasó con toda la mercadería del negocio y coronó la devastación incendiándolo casi por completo– esté atendiendo a sus clientes, en un espacio improvisado, como si las jornadas luctuosas del 3 y 4 de diciembre ocuparan un pliego lejano de la memoria.
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“Después de los que nos pasó durante el amotinamiento policial quedamos muy sensibles, pero a la hora del balance de fin de año, los 24 empleados del local coincidimos en que la desgracia y el dolor que sufrimos por tanta locura, nos unió como grupo”, resume el gerente de la casa de artículos del hogar que funciona en Donato Álvarez y Piedra Labrada, al noroeste de la ciudad de Córdoba.
“Esa cohesión como equipo y el respaldo de la empresa fueron las claves para que nos pusiéramos a trabajar a brazo partido desde el 5 de diciembre para reabrir el 20... Y acá estamos”, explica el directivo con orgullo y emoción.
Los forajidos no sólo se robaron todos los productos exhibidos en el salón de venta y acopiados en los depósitos, sino que destruyeron con saña el inmueble, de unos 1.400 metros cubiertos. Arrancaron los sanitarios, el revestimiento cerámico y la grifería de los baños, hicieron estallar los cristales de las vidrieras, rompieron a golpes los acondicionadores de aire instalados y derribaron a golpes parte de la mampostería separadora del área administrativa. La furia concluyó encendiendo fuego en el almacén donde se guardaban los pequeños electrodomésticos. La fácil combustión del material inflamable facilitó la rápida propagación de las llamas.
Pesadilla
Carlos Giménez es uno de los vendedores con más antigüedad de esa filial, que se inauguró el 5 de agosto de 2008. Vive a dos cuadras del trabajo y le cuesta reprimir el llanto cuando recuerda lo que define como “pesadilla”.
“El 3, por precaución, bajamos las persianas a las ocho de la noche porque escuchamos en la radio que a la tarde habían saqueado un supermercado y al parecer la mano venía dura”, recuerda el empleado.
“Como a la 1 de la mañana, me avisaron que estaban entrando al negocio y me vine corriendo a ver qué pasaba. Entré y no podía creer nada: había clientes y vecinos llevándose cosas... me largué a llorar y unos compañeros me sacaron”, relata con voz entrecortada.
Lacase cifra las pérdidas entre 13 y 14 millones de pesos. Alrededor de 10 millones en mercadería y el resto, en daños del edificio, sin contar el lucro cesante por la falta de ventas durante 16 días. “Por suerte, trabajamos muy bien para las fiestas y eso nos fortaleció el ánimo a todos”, concluye.
La estrecha vidriera del salón improvisado espera con juguetes a los Reyes Magos y un Papá Noel en retirada les desea a todos los clientes un feliz 2014.

