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Todos los jefes policiales del gobierno peronista

Desde que asumió en 1999, el gobernador tuvo a 10 comisarios al frente de la Policía. El que más duró en la función fue Alejo Paredes, con cinco años en el cargo (luego fue ministro de Seguridad), mientras que hubo dos que no llegaron a los cuatro meses.

24 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Todos los jefes policiales del gobierno peronista

El lunes 12 de julio de 1999 asumió José Manuel de la Sota en la gobernación, y rompió así la hegemonía radical de 16 años al frente de la provincia. Lo curioso es que el flamante gobernador dejó a cargo de la Policía de Córdoba a Máximo Lazcano, el último jefe de la administración del luego fallecido Ramón Mestre. Lazcano ocupó el cargo hasta el 10 de abril de 2000 y su gestión recibió diferentes elogios. Al renunciar, por primera vez en la historia de la institución asumió un bombero, Luis Iturri. No tuvo mayores problemas durante su administración, que se prolongó hasta el 28 de junio de 2001.En esa época, De la Sota vivía en Villa Carlos Paz. Por ese entonces, Jorge María Rodríguez era jefe de la Unidad Regional 3, con asiento en Villa Carlos Paz, y con el tiempo se acercó al mandatario provincial.Rodríguez, finalmente, se sentó en el sillón principal de la Jefatura. Su paso por la institución no dejó los mejores recuerdos. Camadas de oficiales superiores que podían llegar a reemplazarlo fueron quedando en el camino.Cómo sería de leal al Ejecutivo provincial que cuando por primera vez recibió a un periodista de este diario, escuchaba radio y llegó a interrumpir la conversación. "Pará, pará, que está hablando José Manuel".Hasta hoy se recuerda una anécdota de Rodríguez, cuando se molestó porque el gobernador estaba saliendo al aire por LV2 y no le habían avisado. En realidad, el que hablaba por la emisora era el humorista Mario Devalis, que imitaba al gobernador.En una oportunidad, el más delasotista de los 10 jefes que hubo desde 1999 a la fecha había viajado a Ciudad del Este en un vehículo que le había prestado el gobernador. Pero el automotor no tenía los cristales grabados y en consecuencia no podía salir del país. Por ese motivo, Rodríguez tuvo que alquilar un coche para poder cruzar la frontera."Estaba de vacaciones", fue el argumento que dio después de que se publicara que en realidad el motivo de la excursión era comprar material para hacer inteligencia. "El gobernador me prestó un auto más grande que el mío para que viajara cómodo", explicó.Lo más trascendente de su gestión fue la creación del Comando de Acción Preventiva (CAP). El apuro por lanzar el nuevo programa de la Policía fue acompañado de afiches que se distribuyeron en toda la capital provincial. Pero hubo que retirarlos rápidamente porque el oficial que figuraba como modelo tenía una causa abierta por extorsión.Rodríguez siguió al frente de la Policía hasta el 26 de mayo de 2005. De la Sota no abandonó a su fiel colaborador y lo premió designándolo jefe de seguridad del Banco de Córdoba, puesto que conserva y le permite manejar millones de pesos en servicios adicionales.El cuarto jefe de De la Sota fue Antonio Iban Altamirano y no tuvo tiempo de hacer nada porque se tuvo que ir el 15 de agosto de 2005, después de que el cabo Claudio Cisneros se encadenara en la plaza San Martín y un gran número de efectivos realizaran una asamblea. Sin sobresaltos Así llegó el turno de Daniel Pedro Palacios, en cuya gestión no hubo mayores sobresaltos. Su mandato concluyó el 31 de enero de 2007. Su reemplazante sería el hombre que más tiempo condujo los destinos de la fuerza de seguridad: Alejo Paredes, quien fue jefe con De la Sota y conservó el cargo durante el gobierno de Juan Schiaretti. Los casi cinco años que duró Paredes en el cargo fueron una etapa en la que se hicieron grandes inversiones en tecnología, armamentos y equipos de comunicaciones, y se instalaron 400 cámaras de seguridad. Se multiplicaron los cursos de aspirantes y de los históricos 12 mil hombres se llegó a la cifra de 23 mil policías.Paredes tuvo la picardía necesaria para establecer un récord de permanencia y después convertirse en el ministro de Seguridad. Pasó a retiro el 9 de diciembre de 2012 y designó como sucesor a Sergio Comugnaro, que era director de Investigaciones Criminales. Su gestión se diferenció de otros jefes considerados "troperos" y fue quien priorizó las tareas de investigación a los operativos de saturación que caracterizaron a varios de sus antecesores.Paredes seguía como ministro, pero quien recomendó a Ramón Frías para reemplazar a Comugnaro fue el entonces jefe de Gabinete Oscar González."Yo creo que un jefe no puede estar menos de dos años. Eso es lo mínimo que necesito para poder cumplir con mi plan de seguridad. Yo me he preparado para esto", confesó a un cronista del diario pocos días después de asumir.Sus sueños no se cumplirían porque estalló el denominado "narcoescándalo", que en cuestión de horas se lo llevó puesto. El 16 de septiembre de 2013, pasó a retiro y la misma suerte corrió el hasta ese momento exitoso ministro Alejo Paredes.Muchos opinaban que la Policía se oxigenaría con el arribo de César Eduardo Almada, pero se equivocaron. El 3 de diciembre de ese año se autoacuarteló la Policía y la ciudad quedó desamparada durante dos días de saqueos e incendios, con una gran cantidad de vecinos que decidieron armarse para defender sus bienes. En medio de esos incidentes, Almada renunció. El lunes 9 de diciembre fue reemplazado por Julio César Suárez, el 10° jefe policial de De la Sota. Allanamientos masivos La gestión del titular de la institución se ha visto empalidecida por conflictos con la Justicia y distintas organizaciones sociales por la realización de allanamientos masivos. A pesar de las denuncias, del pronunciamiento del juez Gustavo Reinaldi que advirtió sobre los excesos en la aplicación del Código de Faltas y las detenciones masivas por la figura del "merodeo", el gobernador apoyó a Suárez, porque –según se explicó– la mayoría de los ciudadanos (de acuerdo a encuestas) respalda esos procedimientos, más allá de su legalidad o no. En pocos meses, se secuestraron cerca de 10 mil motos en los operativos desplegados en distintos sectores de la ciudad para contrarrestar el accionar de los "motochoros".Suárez sacó la Policía a la calle, pero en los pasillos, se escuchan voces de desaprobación porque sacó a los comisarios a realizar operativos de tránsito.Fuentes de la fuerza dicen que durante la gestión de Suárez se incrementaron las carpetas psiquiátricas y un hombre de confianza, como el mayor Daniel Moroldo, jefe de la Caminera y de las brigadas judiciales, pidió licencia y después solicitaría le retiro.La metodología del actual jefe es polémica y recibió numerosas críticas de toda la sociedad.La mayoría ni siquiera le conoce la cara al ministro a cargo de la seguridad, Walter Saieg. A pesar de los tropiezos, Suárez tendría el puesto asegurado, por lo menos, hasta que pasen las elecciones.