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Todos lanzados en campaña

De la Sota abandonó el bajo perfil de su campaña nacional y comenzó a recorrer el país. Ayer estuvo en Santa Fe y hoy visita Rosario.

19 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Todos lanzados en campaña

La frase resiste cualquier límite ideológico y es la que repiten todos los candidatos: “La gente espera que le resuelvan los problemas y no quiere escuchar hablar de candidaturas”. No será la primera vez que la cruda realidad desdice a los políticos. Luego de que la pelota se detuvo en el Mundial de Brasil, todos salieron de campaña y la sociedad escucha sólo promesas; para las soluciones, deberá esperar.

Córdoba reflejó esta situación. El martes pasado vino el ministro de Interior y Transporte de la Nación, Florencio Randazzo, quien cumplió una apretada agenda oficial. Pero el principal objetivo de su visita fue político: confirmó que es candidato presidencial por el kirchnerismo. De paso, marcó distancia con el procesado vicepresidente Amado Boudou.

“Su procesamiento afecta políticamente al Gobierno”, definió el titular de la cartera política de la presidenta Cristina Fernández, quien seguramente gestionó cobertura en la Casa Rosada para semejante admisión pública.

Ante las cámaras, Randazzo mostró gestos de fastidio cuando se lo consultó sobre la situación del vicepresidente, pero por lo bajo, uno de sus colaboradores no dejó dudas sobre la estrategia del candidato cristinista. “No hay problema de que le pregunten por Boudou. Florencio quiere sentar posición sobre ese caso”.

Anoche fue el turno del arribo de Sergio Massa. El referente del Frente Renovador desembarcó en Córdoba para lanzar su partido, luego de dos meses de coqueteos y fotos con José Manuel de la Sota.

Los operadores massistas admiten que al exintendente de Tigre le interesa el acercamiento político con el gobernador, para tratar de alimentar la escuálida cuota de peronismo histórico que tiene su espacio.

No obstante, el lanzamiento en Córdoba habla de cierta desconfianza por el futuro de la relación con De la Sota.

En una reunión que se concretó dos semanas atrás en Buenos Aires, uno de los principales armadores de Massa en el interior fue concreto ante varios dirigentes cordobeses. “Hay que armar nuestra propia estructura política en Córdoba. No podemos confiarnos en la relación con ‘el Gallego’ (por De la Sota). El único modo de convencer a dirigentes que se sumen a nuestro espacio es que sepan que no estamos atados a un acuerdo con el delasotismo”, sentenció el operador massista.

Ausencia

El gobernador había invitado a Massa al desfile que la Provincia organizó en Marcos Juárez, el 9 de julio pasado, pero el exintendente de Tigre pegó el faltazo. Esa ausencia no le habría causado gracia a De la Sota, quien se juega una parada muy difícil en las elecciones municipales de esa ciudad del sudeste provincial, el próximo 7 de septiembre.

De todos modos, Massa descartó ayer diferencias y le dedicó varios elogios al gobernador cordobés. Sus hombres más cercanos están convencidos de que De la Sota intentará ser candidato presidencial, pero que finalmente declinará su ambición para sumarse al proyecto del exintendente de Tigre.

Todos los aspirantes a suceder a Cristina Fernández apretaron el acelerador una vez que terminó la fiebre mundialista. De la Sota es uno de ellos.

El gobernador abandonó el bajo perfil que trató de imprimirle a su campaña nacional y salió a recorrer el país. Por estas horas está en Rosario. Ayer fue a Santa Fe, mostrándose como candidato presidencial.

Como está dicho, sus asesores le advirtieron que con su participación en programas de la televisión porteña no le alcanzará para instalarse como postulante a la Casa Rosada.

De ahora en más, De la Sota utilizará los fines de semana y cada actividad oficial como gobernador para difundir su discurso de postulante presidencial, siempre crítico del Gobierno nacional.

El equipo delasotista planificó una etapa de instalación hasta fin de año. En ese momento, el gobernador analizará encuestas y resolverá su futuro político, que tiene tres caminos posibles: participar en las primarias presidenciales, seguramente compitiendo con Massa en un mismo espacio político; acordar con el exintendente de Tigre para ocupar algún cargo en el Ejecutivo, si aquel llega a la Presidencia; o directamente abandonar el sueño de proyección nacional para buscar su reelección en Córdoba.

Nadie sabe cuál será la decisión final, porque dependerá de lo que digan las encuestas. Lo que nadie tiene dudas en la mesa chica del delasotismo es que el gobernador jugará todas sus fichas a tratar de posicionarse como un aspirante presidencial con chances. De aquí a fin de año, De la Sota combinará gestión local y campaña nacional.

Es una estrategia riesgosa, porque los sondeos telefónicos que encargó le marcaron que los cordobeses sólo quieren verlo en la gestión provincial. Pero De la Sota está dispuesto a arriesgar para alimentar su sueño presidencial.