Timba para todos
De la pretendida democratización del fútbol podríamos pasar al prostituyente mecanismo de transformar un deporte popular en un juego de azar.
Julio Grondona anunció, hace al menos 10 años, que su idea era que el fútbol argentino se transformase en una timba (Admiten negociación con Tinelli).
El dirigente argentino con más tiempo de permanencia en el poder blanqueó, allá en los albores del kirchnerismo, que la salida que avizoraba para la crisis financiera de los clubes era un sistema de apuestas rápidas de resultados y otras variantes de juego de los partidos.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) pretende resucitar aquel viejo Prode, ideado en 1971 por Francisco Manrique con fines sociales, a través de un denominado “Prode bancado” o “Prode exprés”, que consiste en un mecanismo instantáneo de apuestas y cobro, en el que se puede participar desde cualquier dispositivo conectado a Internet o simplemente con un celular.
Ese sistema abandona aquella apuesta de local, empate o visitante para pasar a todo tipo postura, desde los minutos a los que se hace el primer gol, cómo termina el primer tiempo, qué cantidad de expulsados o los autores de los tantos.Los antecedentes en importantes ligas del fútbol mundial, como por caso el Calcio italiano, son sombríos respecto a las degradantes y corruptas redes de arreglos de partidos, en las que quedan involucrados jugadores, técnicos, dirigentes y otros actores que intervienen en el montaje del deporte más popular.Grondona, que ha visto pasar todos los presidentes de la última dictadura y todos de los de la restauración democrática, parece haber encontrado ahora el marco para reflotar su idea de apuestas instantáneas en los partidos de AFA, que movería una cifra tan o más millonaria que los millones que están en juego en fútbol con derechos de televisación, pases de jugadores, patrocinios, venta de entradas y demás.La AFA ya es socia del Gobierno en el manejo del fútbol profesional. Ahora, se sumarían dos actores de aceitados vínculos en ambos mostradores: por un lado, el popular conductor Marcelo Tinelli, vicepresidente de San Lorenzo y mencionado como posible sucesor de Grondona; y por otro, Cristóbal López, el empresario kirchnerista que controla más del 70 por ciento de los juegos de azar en Argentina, entre otros negocios.López es tal vez la cara menos conocida en este póker de cuatro (Cristina Fernández, Tinelli, Grondona y el empresario). Es uno de los empresarios que más creció en el kirchnerismo y fue beneficiario directo de las decisiones del Gobierno nacional, en especial en la época de Néstor Kirchner. En el último día de su gestión como presidente, Kirchner prorrogó hasta 2032 la concesión de los juegos de azar en el hipódromo porteño de Palermo, el lugar con mayor concentración de tragamonedas del país. Para tener una idea, en esa sola sala hay unas 5 mil slots , o sea, unas mil más que en todas las salas de la provincia de Córdoba.Cristóbal, tal como se lo conoce en el mundo de los negocios, es un apostador de toda la mesa. Sus vínculos más fluidos son con el kirchnerismo y mantiene una relación estrecha con el influyente Carlos Zannini, pero también juega en otros lados. Por caso, está a punto de quedarse con Casino del Tigre, en tierras de Sergio Massa. Antes, había comprado una parte de la productora de Tinelli, Ideas del Sur, que provee mayoritariamente contenidos a Canal 13 del Grupo Clarín.Su apuesta es trascender a una gestión de gobierno. Y en eso, puede que no sea casual lo de asomarse en el espejo de don Julio.Para el kirchnerismo, la posible sociedad con Tinelli-López implica transparentar que ha arriado otra bandera más: de la pretendida democratización del fútbol se encamina ahora a darle andamiaje legal al prostituyente mecanismo de transformar en un deporte popular y apasionante en un juego de azar.

