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Si en la distribución es ineficiente, con la generación de energía Epec no se cansa de quemar plata.

11 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
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Las decisiones energéticas del kirchnerismo fueron tan caóticas que nunca reemplazaron con nada el esquema regulatorio de la década de 1990. Sólo lo detonaron. Fueron una suma de arbitrariedades que, si tuvieron algún fin, fue evitarles costos políticos a Néstor Kirchner y a Cristina Fernández en el Gran Buenos Aires.Allí, la distribución eléctrica no depende del gobernador bonaerense y del jefe de la Ciudad de Buenos Aires, sino de la Presidencia. Así que, básicamente, congelaron las tarifas de distribución –que subsidiaron con impuestos recolectados en todo el país– mientras el resto (gobernadores y distribuidoras estatales, privadas y cooperativas) ponían la cara y autorizaban aumentos.Esa extrema desigualdad perjudicó a Epec y al resto. La inequidad y la violación del federalismo era tal que quienes entendían algo del tema dejaron de mirar ineficiencias internas de cada empresa. Hubiera sido como recriminarle a un secuestrado que descuidara su salud y no saliera a correr por la costanera.No se sabe cuál es el marco regulatorio que quiere Cambiemos. Pero la distorsión tarifaria de distribución empezó a reducirse. Por eso la electricidad se encareció mucho más en el Gran Buenos Aires que en el resto del país.Si el esquema tiende a ser menos desigual, entonces los ojos volverán a posarse sobre las distribuidoras. Hola, Epec. En los años en que se dejó de hablar de Epec –cuestionada por sus altos costos internos– la firma tomó decisiones cuanto menos poco discutidas. Por ejemplo, amparada en que la distribución eléctrica es de jurisdicción provincial (un atavismo de cuando los sistemas no estaban integrados) Epec puede, contra natura y contra la normativa nacional, hacer dos cosas a la vez: distribuir y generar energía. Si en la distribución es ineficiente, con la generación de energía Epec no se cansa de quemar plata desde hace décadas (es cada vez más barato traer electrones que traer combustibles para quemar acá). En la década de 1990, Epec achicó la generación. Pero en el caos de la última década, hizo lo que no debía: agrandó con la central de Pilar un negocio de pérdidas multimillonarias, que traslada su rojo imparable a la Provincia (no puede devolverle las inversiones) o a la distribución (hay subsidios cruzados y nada transparentes).La década ganada dejó más bombas cazabobos, como los planes para construir otra central, con más pérdidas garantizadas.