Sobre llovido, mojado: el PBI volvió a caer en mayo: 0,2 por ciento
Si en junio no hay repunte, se sumarían dos trimestres de retracción, lo que implica una recesión. Advierten por el precio a la baja de la soja.
Buenos Aires. Mientras la incertidumbre por el futuro financiero del Estado argentino se mantiene, dos datos mostraron ayer que la economía sigue sin dar señales de torcer el rumbo poco propicio que lleva desde muchos meses antes del conflicto judicial con los holdouts.
Por un lado, el Indec informó que el producto bruto interno cayó en mayo 0,2 por ciento respecto al mismo mes del año pasado y puso a la economía al borde de la recesión. El retroceso en mayo se suma al que se había producido en abril (-0,7 por ciento), con lo cual la tendencia marca que el segundo trimestre del año tendría un resultado negativo respecto a 2013.
En ese caso se hilvanarían dos trimestres consecutivos con bajas interanuales de la actividad –en el primer trimestre se redujo 0,8 por ciento– y de esta forma la economía habría caído a un estado de recesión. De acuerdo con el consenso de la comunidad internacional, una economía entra en recesión luego de dos trimestres con caídas interanuales en el PBI.
Los factores que explican esta situación son la retracción en el sector industrial, principalmente por la situación de la industria automotriz, el constante retroceso de la construcción, y una desaceleración en los niveles del consumo.
La evolución favorable del sector agropecuario y agroindustrial suavizó la pendiente originada por los otros segmentos de la economía.
De acuerdo con datos del Indec, la industria retrocedió en mayo 4,9 por ciento, arrastrada por una debacle de 35 por ciento en la fabricación de automóviles. Para la UIA, la retracción había sido del orden del 5,3 por ciento.
También en el plano de las cotizaciones internacionales hay datos preocupantes para las delicada salud financiera argentina. La consultora Ecolatina advirtió que las perspectivas para 2015 en materia de precios de la soja no son buenas, que habrá que ponderar en un año de "importantes compromisos financieros, incertidumbre electoral y un stock de reservas" en descenso y pronosticó que, debido a la baja de precios, para lo que resta del año "el shock impactará en dos desequilibrios macroeconómicos centrales: el déficit fiscal y el externo".
En junio, los precios internacionales de la oleaginosa descendieron 6,2 por ciento por ciento, con un acumulado negativo de 15,5 por ciento en el año.
Ayer, el dólar paralelo mostró una baja a 12,50 pesos, mientras que el oficial cerró a 8,17 en una jornada en la que el Banco Central compró unos 100 millones.
En tanto, los papeles líderes subieron hoy 1,15 por ciento en la Bolsa de Comercio porteña, mientras los bonos soberanos anotaron una mayoría de alzas.

