Sistema electoral: y por casa, ¿cómo andamos?
La boleta única fue un avance en el sistema electoral de Córdoba, pero subsisten problemas.
Hoy, la lupa está puesta en el vetusto y anacrónico sistema electoral de Tucumán, que generó una profunda crisis política en la provincia del norte. La discusión se nacionalizó y, como era de esperar, se metió de lleno en la campaña presidencial con kirchneristas y opositores pertrechados en cada trinchera.
El único elemento positivo del escándalo tucumano –con urnas quemadas, denuncias de fraude y clientelismo político por todos lados– fue que instaló en el centro de la discusión política nacional los sistemas electorales que se utilizan en cada distrito.
Desde el Gobierno nacional, empezando por la presidenta Cristina Fernández, no hubo autocrítica sobre lo que sucedió en Tucumán, gobernada por un aliado político. Sólo se exigió que la oposición reconozca la derrota.
Los principales opositores, Mauricio Macri y Sergio Massa, aprovecharon la volada y compartieron una foto, que al menos el jefe de Gobierno porteño esquivó en los últimos meses.
Los sondeos de opinión los convencieron de que las imágenes de las protestas, la represión policial y las urnas quemadas en Tucumán espantaban a los votantes independientes en el resto del país, apuntando a las elecciones presidenciales del 25 de octubre.
Todos actuaron por intereses individuales. Los oficialistas, ansiosos por que les reconocieran la victoria; los opositores, urgidos por llevar agua para su molino.
En el kirchnerismo hubo algunas excepciones. El senador nacional Juan Manuel Abal Medina reconoció ayer –en declaraciones a radio Universidad de Córdoba– que había que discutir un nuevo sistema electoral, luego de las elecciones de octubre.
Macri y Massa se apuraron en pedir cambios en el sistema de votación para las próximas elecciones presidenciales. Es casi un exabrupto. Es imposible modificar las reglas cuando está en marcha la campaña electoral.
La candidata a vicepresidenta de Cambiemos, Gabriela Michetti, puso un poco de sentido común. Dijo que era “imposible” modificar el sistema de votación en pleno proceso electoral.
Cuestión local
Córdoba conoce de crisis políticas por fallas en su sistema electoral. En las elecciones provinciales de 2007, hubo denuncias de fraude por parte del candidato perdedor, Luis Juez.
Lo más preocupante fue que hasta las propias encuestas del Gobierno provincial indicaban que más del 60 por ciento de los cordobeses creyó en las denuncias del ahora senador nacional y candidato a intendente capitalino.
La prueba fue que el ganador, el oficialista Juan Schiaretti, impulsó una reforma electoral que llevó el sistema de sumatorias a la actual boleta única.
Fue un avance, pero el sistema electoral provincial mantiene zonas oscuras.
Hay una comisión interpoderes (Ejecutivo-Legislativo y Judicial) que está elaborando un análisis sobre el funcionamiento del sistema electoral en los pasados comicios provinciales.
Si bien por ahora sólo se trata de un borrador, hay dos sugerencias importantes que haría esta comisión: que se unifiquen las elecciones municipales y un señalamiento sobre el financiamiento de las campañas. Se pedirá mayor transparencia y búsqueda de igualdad entre los competidores en cada proceso electoral.
Como ocurre en todos los sistemas electorales, en Córdoba los gobernantes de turno tienen una gran ventaja sobre el resto. Pueden fijar la fecha de los comicios a su conveniencia política. Además, los candidatos oficialistas siempre cuentan con mayores recursos para hacer campaña.
Para comprobar esto, sólo hay que echarles una mirada piadosa a las últimas elecciones provinciales y a la actual campaña en la Capital.
Tampoco la Justicia electoral provincial encuentra solución para un problema que afecta a comunas del interior. Se ha denunciado que algunos jefes comunales de esos lugares hacen cambios masivos de domicilios para que personas de otras provincias vengan a votar a esas localidades.
Los votantes “foráneos” suelen resolver las elecciones en esos pueblos.
Desde la Justicia electoral argumentan que ellos sólo pueden aplicar las leyes que dictan los legisladores, tirándoles la pelota a los políticos.
Pero la Justicia electoral provincial también está bajo un manto de sospecha, al menos para los opositores.
La impugnación de la candidatura a intendente en Las Varillas de Fernando Coiset, avivó las sospechas que señalan que la Justicia electoral provincial siempre falla a favor del oficialismo.
Fuentes cercanas a la jueza Marta Vidal argumentaron que en la resolución se aplicó lo que indica la carta orgánica de Las Varillas. “¿Qué hubieran dicho los denunciantes si hubiéramos aprobado una candidatura que no cumple los requisitos legales?”, fue la justificación en Tribunales.
Coiset denunció una operación política para proscribirlo y apuntó a dos hombres cercanos al gobernador José Manuel de la Sota: el ministro de Infraestructura, Manuel Calvo, y el siempre influyente apoderado del PJ, Domingo Carbonetti.
Mientras se nacionalizó la crisis política en Tucumán, el próximo gobernador de Córdoba también deberá preguntarse sobre el sistema electoral actual: Y por casa, ¿cómo andamos?

