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Sin interna y sin grandes diferencias

Por consenso, todos los radicales decidieron confiarle el Comité Provincia al mestrista Jorge Font y el Comité Capital al también mestrista Alejandro Balián.

13 de julio de 2014 a las 12:02 a. m.
Sin interna y sin grandes diferencias

T ras la caída que hace cuatro meses sufrió la gestión de Ramón Mestre en la Municipalidad de Córdoba, en la semana que pasó el intendente logró contener los daños de su sector político dentro de su propio partido: pudo evitar la interna. Por consenso, todos los radicales decidieron confiarle el Comité Provincia al mestrista Jorge Font y el Comité Capital al también mestrista Alejandro Balián. Una aclaración importante: ambos dirigentes ya eran mestristas cuando el actual intendente era niño. Cuando se definen, lo hacen en relación a la figura del exintendente y exgobernador Ramón Bautista Mestre. Ya debería haberse inventado la denominación que diferencie a unos de otros, pero no existe: los funcionarios que trajo consigo Ramón Javier Mestre –varios tuvieron que renunciar en medio de situaciones escandalosas– también son mestristas, aunque están lejos de generar consenso partidario. La elección de los "históricos" para conducir el partido es la menos costosa para Mestre, y tal vez sea también la más representativa del estado de situación dentro del radicalismo, que se vio obligado a reconocer que el intendente hoy es el principal dirigente del partido y que también está obligado mirar todo el tiempo hacia atrás para encontrar elementos de unidad.Hacia adelante, priman las diferencias, y a la hora de barajar alternativas, antes que la de cualquier correligionario, emerge la figura de José Manuel de la Sota. Y también la sombra de Luis Juez, hasta ahora el único dirigente que logró poner en riesgo al viejo bipartidismo provinciano.Las definiciones no llegarán en la UCR antes de que De la Sota y Juez hayan definido sus pasos hacia 2015. Ramón Mestre reitera con sus interlocutores casi siempre la misma secuencia: primero dice que sólo se dedica a la gestión, luego afirma que se necesita más de una gestión para mejorar la ciudad, y por lo general termina señalando que él es el mejor candidato para enfrentar al delasotismo y "ganar la provincia". Al delasotismo, pero jamás al propio De la Sota: si el gobernador depone su aspiración presidencial y vuelve a presentarse en Córdoba, Mestre buscará la reelección como intendente, sin dejar nunca de preocuparse por lo que hagan Luis Juez, el PRO y hasta el peronismo (y Olga Riutort) en la Capital. Esas opciones consumen las horas del radicalismo. Mientras tanto, cuesta encontrar ideas que diferencien a la gestión Mestre de las inmediatas anteriores y cuesta más encontrar mejoras concretas en la Capital que "recuperó" el radicalismo. Hay otra diferencia difícil de hallar: en qué cuestiones trascendentes se diferencian el radicalismo cordobés y el delasotismo.