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Si no hay necesidad, los tránsfugas son baratos

De comprar bancas para reformas constitucionales y privatizaciones, en la legislatura se pasó a transacciones menos onerosas, sólo para salir de la abulia.

25 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Si no hay necesidad, los tránsfugas son baratos

El radicalismo tuvo que invertir alguna vez para lograr los votos peronistas que le habilitasen una reforma constitucional con reelección incluida. El peronismo también supo hacer erogaciones para lograr votos del entonces Frepaso para aprobar las privatizaciones del Banco de Córdoba y Epec, que después no se concretaron (las privatizaciones; las erogaciones sí). La Legislatura de Córdoba ha sido escenario de ese tipo de transacciones en las que el oficialismo adquiere voluntades opositoras, adquisiciones sobre las cuales –como corresponde a su rol institucional– la Justicia se ha esforzado para no encontrar prueba alguna. No vaya a ser cosa que encontrasen algo que comprometiese a algún funcionario haciendo uso indebido de dineros públicos.La ciencia política ha escrito mucho sobre el transfuguismo (el pase de un partido o bando militar hacia otro), pero fue el habla popular la que puso en su justo término a la cuestión cuando extendió el significado de "tránsfuga" a uno que no está en el diccionario, pero que lo representa cabalmente: "tramposo, ladrón, delincuente, no confiable".Pero el costo más pesado no es lo que sale el pase (cargos, nombramientos, efectivo, depósitos, favores, viajes, etcétera), sino la defraudación al mandato popular: te elijo para una cosa y hacés exactamente lo contrario.Ese quiebre del contrato que debería unir al ciudadano con su representante degrada a las instituciones, desprestigia a la política y aleja a los honestos de la cosa pública.Además, pone en pie de igualdad ante los ojos ciudadanos a todos los que ejercen una representación política, se hallen o no favorecidos por el precio que se paga por el pase. Picadillo reseco Pero lo curioso del tema que nos ocupa ahora en la Legislatura cordobesa es que ya las inversiones para "convertir" opositores no son para temas como reformas constitucionales, privatizaciones o grandes normas, sino por la simple afición por conseguir miembros para una mayoría garantizada.Por eso, Unión por Córdoba consiguió con dos galletitas húmedas y media lata de picadillo reseco el pase de la legisladora Cambiemos-Frente Cívico Adriana Oviedo y de los kirchneristas Nora Bedano y Fernando Salvi. Estaríamos ante casos de tránsfugas baratos.Hace unos meses, con una inversión levemente superior, el PJ provincial logró el pase de otro kirchnerista, Ricardo Vissani, uno de los que cantaba juramentándose que iba dar la vida por Cristina, consigna a la que le faltaba la salvedad de que apareciera la gente de Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota con una oferta superadora a la inmolación por la exjefa.Las desahuciadas huestes K cordobesas ofrecen un escenario de devastación y cajas de seguridad millonarias sin explicar. Uniforme ¿Para qué necesita sumar bancas el oficialismo cordobés? Para entretenerse en el aburrido escenario político uniforme, donde tiene a Cambiemos casi como socio, por el alineamiento de Schiaretti con Mauricio Macri, y al resto del peronismo (kirchneristas, juecistas y otros istas) siendo funcional.Pocos gobernadores como el actual tuvieron tan pocas voces disidentes en el Parlamento y en la política provincial. A ello deben sumarse otros factores de poder prolijamente alineados.Un escenario como el actual les abre las puertas a emergentes que puedan expresar discursos rupturistas o radicalizados (no el sentido de la disciplinada Unión Cívica Radical), tanto desde adentro como desde fuera del sistema político.Hace unos años, un escenario con algunas similitudes le sirvió a Luis Juez para ser casi gobernador, pero terminó tan asimilado que tiene que jugar a la política desde una lejana embajada tropical, como en una novela de Osvaldo Soriano.Precisamente sobre Juez y los suyos surge el último interrogante: por qué la mayoría de los dirigentes que coopta el peronismo cordobés vienen de las filas del Frente Cívico. Y con Oviedo, como fue con otros más encumbrados, después de la fuga, los que se quedan lloran como niños lo que no saben defender como políticos.